This Must Be The Place

“This Must Be The Place” un filme dirigido por Paolo Sorrentino; una co-producción entre por un lado Italia, por otros Francia e Italia es el que tengo para comentar. Aunque para ser sincero, éste es uno de esos filmes que dejo a un costado para reflotarlo más adelante cuando no me llega. Y si no lo hace, me pregunto ¿cómo puedo comentar algo así? Pues, me tomé mi tiempo y me dediqué a otras cosas. Ahora, si creo tener material donde sustentar mi apreciación respecto a un film que pareciera ser que a consecuencia de su guión, Sorrentino quien fuera el guionista y director de éste filme, deja cosas pendientes. Un guión flojón. Es una impresión, ya que lo curioso es, con que facilidad estamos viendo filmes escritos y dirigidos por la misma persona. 

Según Sorrentino durante la noche de clausura del Festival de Cine de Cannes, el año en que fue presidente del jurado y Premio del Jurado para Il Divo, éste se puso en con contacto con Sean Pean; espontáneamente cual fuere un verdadero sueño americano, su fantasía se hizo realidad y en éste film se concretó.
El origen de dos temas principales del film como son: el retrato de una depresiva estrella del rock y la caza de ancianos nazis, queda sustentada en uno de los pensamientos recurrentes de Sorrentino, esto es, la forma secreta, esa misteriosa vida que los criminales nazis han estado obligados a vivir en alguna parte del mundo. 
Para él, éstos son hombres cuyas características de bondadosos e inofensivos ancianos esta marcada por el exterminio de un pueblo. Los judíos. Quiso eliminar toda posibilidad de la imagen convencional de “cazadores de nazis”, por lo que teniendo esto en mente arribara gradualmente a la antítesis completa del detective: una estrella de rock lenta, perezosa, que se aburría bastante,  cerrada en la historia del mundo autorreferencial hasta punto de de ser, aparentemente, quien fuera a emprender la búsqueda del último criminal nazi, probablemente muerto, pero ahora, a través de los Estados Unidos.
A mi juicio el papel que desempeña Sean Pean haciendo el rol de Cheyenne, la estrella del rock esta muy bien logrado. De hecho impacta verlo actuar en ese papel. Interpreta al líder de The Cure, Robert Smith, en quien se basa. Es una figura infantil, pero no por ello caprichosa. Se distancia del mundo del rock a consecuencia de un trauma, lo que lo lleva a tener una vida donde él oscila entre el aburrimiento y la depresión hasta que fallece su padre. 


Un padre que no ha visto durante más de una década.
En relación a Smith, la figura que basara el personaje Cheyenne, Sean Pean, cabe hacer una acotación como referencia. Smith con tan solo 14 años formó su primer grupo con su hermano Richard y su hermana Janet. En agosto de 1978 se reunió con Polydor, y a partir de ahí  ya surgiendo  The Cure Smith  es que saca su primer álbum: "Three Imaginary Boys". 


Desde entonces, el estilo de The Cure, a veces oscuro y depresivo (Pornography, Faith, Seventeen Seconds) otras más alegre y pop (Japanese Whispers y Wild Mood Swings), lo han caracterizado entre otros grupos y han ayudado a cimentar las bases para el sonido del rock de principios del siglo XXI.

A pesar de que se hace referencia al Holocausto, el film esta ambientado en el presente; uno se adentra en el a través de flashbacks. Esta película posee otro objetivo, además de la caza del último criminal nazi cito en el territorio estadounidense, la relación padre-hijo y el reencuentro con sus raices.
Ahora bien, hablar de la vida cinematográfica de Sean Pean ya no es tan necesario. Lleva muchos años como actor. Si puedo decir que lo hemos ver actuar en un filme que en la actualidad completó su trayectoria desde lo que fuera una pre-producción, “Gangster Squad”, previsto para el año que viene, 2013.
Para concluir. Es un filme que se torna pesado por momentos, con un guión lleno de guiños y referencias musicales de los primeros años ochenta, incluso aparece quien fuere el guionista de “Hot Tub Time Machine”  o “The Heart's A Lonely Hunter”, David Bryne interpretándose a sí mismo. 

Y quizás, la arriesgada interpretación de Sean Penn caiga en el ridículo en algunos momentos, su forma de hablar puede resultar irritante y la excesiva fragilidad de su personaje dificulta que sintamos empatía por él. Lo que se evidencia en el mundo exterior como el tránsito de un lugar físico a otro implica en realidad una transformación en el interior de los personajes que lo emprenden y ello se ve manifiesto en “This Must Be The Place”.