El trineo del ruiseñor

Que se cercene el sonido del alma
al tiempo, que el trinar del ruiseñor.

Exhala tu último suspiro de amor
que por vos, –mi vida– yo os entrego
en un abrazo que,  –exclama
ser–: “El Salvador”.

–Un clamor–.

Como destructor
de almas, cuya sed empalma
en abrazo, por él que reniego
el último aliento, –ese–, “el amor".

–Si–. Es tiempo que trine el  ruiseñor
carcomiendo el aullido, –ese–, del alma.