Meg

Cuando leí Meg, ya hace un buen tiempo atrás pensé para mi, "vaya con este tiburón jurásico", la verdad es que Steve Alten supo plasmar suspenso con buena pizca de adrenalina. Este libro fue editado por VíaMagna. Siempre me llamó la atención  el conocimiento que hay hoy día  gracias a los paleontólogos sobre la flora y fauna del jurásico que hay hoy, y lo documentado que está  Se sabe más de la vida terrestre en dicho periodo que de la marina.
Claro, si bien la novela está ambientada en tiempos contemporáneos y existe toda una ficción tras su trama, sabemos más del espacio que del fondo marino. Lo cierto que me dio material para su investigación, para saber si dicha criatura podría eventualmente haber existido. 

Lo cierto es que, tras un breve pantallazo sobre si dicha posibilidad tuviera algún trazo de verosimilitud me encontré con que el término Megadolon proviene del griego que significa algo como “diente grande”. Que dicha especie de tiburón, si existió y que vivió durante la Era Cenóica (Oligoceno tardío al Pleistoceno temprano).
Meg, resulta en una novela donde se demuestra un Alten que antes de lanzarse de lleno a escribirla tuvo que hacer una investigación sobre esa posibilidad, eso no me cabe la mínima duda. Que haya tenido un staff de individuos que lo asesoraran, es posible, pero Steve Alten no es de esos escritores que se lanzan así como así al ruedo, eso es seguro.
La Fosa de las Marianas es el entorno en el que ambientó la existencia de dicho animal.
Lo cierto o no, la existencia en sí misma de dicha fosa se sustenta en el concepto de que se forjó a consecuencia de  la subducción de la corteza terrestre a sumergirse bajo el manto tectónico, donde la placa del Pacífico es subducida bajo la pequeña placa de las Marianas, lo que explica la existencia del archipiélago y su constante actividad volcánica. Se sabe de la existencia de vida en ambientes hostiles como ser el entorno de los volcanes sumergidos o mismos las fumarolas en el lecho marino. Una vida que ha sido considerada de estudio, y aún hoy sigue siéndolo, para saber como lo sería fuera de nuestro Planeta. Es factible que en virtud de ese conocimiento, Alten creara una ficción donde el Magadolon no estuviere extinguido, sino todo lo contrario, claro limitado por el entorno cálido a consecuencias de esos volcanes activos y la misma presión propia del océano en esas profundidades.  Quiero decir, que hay elementos donde Alten podría haberse basado para crear la ficción de un animal que sólo podría vivir en ese medio, y reaparecer en la superficie. Con la mano maestra pintada con el pincel de la ficción nos plantea en ésta novela la viabilidad de salir de ese ambiente y así crear una trama donde hasta el más grande tiburón existente hoy en día, quedaría de risa ante el tamaño de tal animal. Un animal, que vivió su época esplendorosa de los dinosaurios, en un mundo donde el Tiranosaurio Rex era el amo y señor de la tierra pero que en el océano, si de aventurarse se tratase, fuera  presa del mismo.