Men in black III

  Más de tres años después del estreno de su última película, Will Smith volvió a reinar en la taquilla estadounidense, esta vez con "Men in Black 3" recaudando US$ 70 millones durante el fin de semana festivo del Día de los Caídos, según la web especializada Box Office Mojo.
En pleno ascenso de su carrera después de un par de taquillazos (’Dos policías rebeldes’ e ‘Independence Day’), Will Smith estrenaba en 1997 “Men In Black”, una comedia de ciencia-ficción -basada en un cómic de Marvel- que se convertiría en otro éxito a sumar a su currículum.
Pese a que nunca ha llegado a tener un grupo muy numeroso de fans, lo cierto es que la saga “Men in Black” siempre ha pasado por taquilla cosechando buenos resultados y ha funcionado bien, hasta tuvo una serie de animación, aunque “Godzilla” también y no es que triunfase mucho la película, más bien todo lo contrario.  


 

Barry Sonnenfeld vuelve a ser el encargado de dirigir a este dúo por tercera vez, además de a la  prolongación del personaje de Jones. Sonnenfeld mantiene el estilo que ha querido promover durante toda la saga, por lo que, excluyendo a los guionistas, veremos una película muy parecida a las anteriores, tanto en el montaje como en la historia, por lo que si os gustaron las anteriores, esta también lo hará.
Jemaine Clement, que interpreta al villano de la película, Boris el Animal. Su puesta en escena es mejor de lo que cabria esperar, y pese a que su historia es dejada a veces de lado, el no pierde la compostura. También nos encontramos a Emma Thompson que tiene un breve papel como agente O, directora de los hombres de negro, sustituyendo al agente Z.


 La primera parte de la saga, ya de 1997, tuvo un merecido éxito gracias a una mezcla bien medida de acción, comedia y ciencia-ficción desprejuiciada. La muy olvidable e innecesaria Men in Black II, llegó en 2002. Y no es raro que hayan tardado 10 años en atreverse a dar un nuevo paso, pues el resultado fue nefasto.
Parte del atractivo de estos nuevos Men in Black III, consistía en averiguar qué derroteros tomaría la acción. Era preciso olvidarse de la segunda parte y tal vez eso significara regresar al origen.
Men in Black III, a su modo comercial, resulta una película arriesgada porque no ofrece lo que uno espera. Es una película de acción que no ofrece mucha acción. Es, también, una comedia que controla mucho la carcajada. Se trata, en realidad, de una buddy movie en la que los agentes colegas, J y K, le dan vueltas a su relación de amistad. Y, eso, se parece mucho a un drama.
La tercera parte que muy pocos morían por ver es una mezcla de cosas buenas y malas. Posiblemente a la cantidad de escritores y cambios en el libreto sufridos sobre la marcha de la mismísima producción. Pese a ello, el carisma y la energía de Will Smith logran que Men in Black 3 incline su balanza hacia el lado del disfrute.
Pero el momento más ingenioso y gracioso llega de la mano del “cómo” se ejecuta el desplazamiento temporal: J salta desde la cima de un edificio con un dispositivo especial y va atravesando diferentes épocas en su caída, desde el Jurásico a la Crisis del año 29. No pudimos más que aplaudir el humor negro de quién decidió incluir a los famosos “suicidas bursátiles” en caída libre al lado de J.
 
 A lo tonto y sin pretenderlo, una saga sin vocación de tal que surgió como adaptación puntual de un cómic de Marvel se ha convertido en un retrato inmejorable de su tiempo. Mientras la primera entrega es una de esas superproducciones con alma y corazón que cimentaban la cultura pop de los 90, la segunda sintomatizaba la pereza por innovar presente a comienzos de siglo, donde la formula imperante en las secuelas pasaba por repetir lo que funcionó la primera vez acompañado de una cascada de efectos especiales gratuitos. 


Lo que nos encontramos en esta tercera parte es uno de esos blockbusters autoconscientes que cada día abundan mas entre coletazos de la generación pasada como Furia de Titanes o G.I. JOE, donde la lección está aprendida y el número que acompaña al título no es una losa que salvar en el filme, sino un recurso más para buscar referencias y guiños.  
Men in Black 3 es, en definitiva, esa continuación inofensiva que hace más bien que mal al legado de los hombres de negro y que consigue disipar no sólo las sospechas generadas por una producción accidentada y de presupuesto desconocido (hay quien habla de 325 millones de dólares), sino también el halo de fracaso que dejó la primera secuela.