Declinaos

Trepa sin límite la tibieza de tu lengua.

Mi piel declina ante la tibieza que no mengua;
habitat que nos musita

una brisa que recita
los fuegos, que inmoral, nos registra
alistados en la hora donde nos fragua.

El volcán de tu boca que no apacigua
las víceras; el canal que enclaustra
nuestra pasión que palpita
donde ella se fragua.

Sangre que no mengua
los poemas que palpitan
en ese espacio; que nos  susurran
ese aliento, que, alistados nos registra
y sin límites la tibieza de nuestras lenguas.