Sigi

 El pueblo que olvide su pasado,
está predeterminado a repetirlo.

Yo


–Che –dije–, no maldigas que al Señor. No le gusta.
Y lo miré.
“Coño, pero y éste ¿qué santo viste en éste entierro”, pensó.
–Ya se que Sigi, era tu alma gemela. –Hice una pausa, terminé lo que quedaba del café y –: Ya no esta más che. Está con el Señor –pero no convenciéndome de su actitud acoté–: Aunque no quieras celebrar sigue siendo el primero de mayo y vos estás vivo, ¿lo captás ahora?
“Sigi y él jugando a las bolitas –lo veía en mi mente–. Siempre nos ganaba.”
–También era amigo mío. –Agregué. El miraba hacia la ventana. Llovía. Estaba como ido–. Y para que sepas, durante la dictadura del Uruguay fue un combatiente más.
“Celebrar no quiero” –el pibe éste pensaba, aunque sabía que me escuchaba.
–Me acuerdo cuando fue reclutado por los tupas –sus ojos se dieron de pleno con los míos–, ¿te acordás Ruben? –Y agregó–: Fue la tal María.
“Todos estábamos tras esa mina. –Recuerdos–. ¡Que pedazo de minón!
Un día asaltamos una armería. Sonó la alarma y teníamos 3 minutos..
Salimos que no nos daba el alma. Los milicos nos acorralaban. Plena dictadura. Fue él, a través de un callejón que nos salvó. Eramos vos, ella y yo. Creíamos en “El Che”, “Fidel.”
En un departamento en Pocitos, creyendo fehacientemente en Cuba y como exportar el modelo marxista adaptándolo a nuestra realidad, fue que María convenció a Sigi a que se uniera al Movimiento de Liberación Nacional.
–Recuerdo que.. –Me miraba. Hasta ese instante no había dejado de moverse a través de la sala–, él no era de esos que se vendían ni compraban.
“Estaba colgado de manos y pies con una capucha en la cabeza. –Flashes, retazos de memoria cruzaban por mi mente–, él entró de sorpresa. Mato a aquel hijo de puta que disfrutaba con la tortura y me sacó de ese lugar de mala muerte”
Lo miré y deje que siguiera hablando.
–Oligarquía del mal –adujo–; vámonos de aquí. –y acotó–: Tomémonos una birra Ruben. En su honor.
–Vale.
“Luego de 45 minutos de balacera –por mi mente cruzaban las imágenes nítidas– en un sótano en la Ciudad Vieja en Montevideo, escapamos gracias a él. Sigi. Quedando para lo último los milicos lo cocieron a balazos”
“¡Carajo!” me dije para mis adentros. Me guardé para mí esa imagen.

Notas sobre la jerga usada.
Bolitas: Juego de canicas.
Milicos: Se le dice a los militares.
Tupas: Tupamaros. Movimiento guerrillero en Uruguay. Actualmente forma parte del Poder.
Mina: Piba, muchacha, chaval, ¡la mujer!
Minón: Tremendo pedazo de mujer.