Mujer

Mira, ¿cómo podré explicártelo mejor? Nuestra relación fue todo un guante hasta que.. la felicidad se convirtió en humo. Sondeaba cada parte de tu cuerpo con aplomo, pero lo tuyo era simplemente un arte decorativo; un tanteo sin maña del mío desnudo, moldeando así, su diseño queriéndote  deleitarte en cada recodo del mismo.
¡¡Vaya ventana que resulto ser esa conducta!! Querías pero no podías, te animabas y te retenías, pretendiendo tener un desinhibido atavío; caprichos que te  convertía vehemente por instantes y mordaz por otros, gestos que, hasta inconclusos como reticentes se podría especular.¿Entiendes ahora?