Conil, pueblo de pescadores

Recuerdo que era un día soleado y por esa época, el calor no era tan fuerte a pesar de ser verano, probablemente por el efecto del mar atemperando el clima; la gente se movía de un lado a otro, en el muelle de ese pueblo de casas blancas y calles estrechas, localizado en la Costa de la Luz, cito en Andalucía. Ese pueblo costero llamado Conil.
Estando de turista, disfrutaba de unos entremeses en un restaurante que daba a La Playa del Atlántico, una especie de costanera que daba a una playa hermosa.
Estaba comenzando a degustar un besugo de la pinta, un pez extraído esa mañana por los pescadores del lugar, cuando lo vi.. Jerónimo.
Recuerdo que le hice un gesto con una copa de de un excelente vino blanco oriundo de la zona.
Jerónimo bajaba de uno de esos barcos para turistas ricos que iban tras la emoción de pescar un pez de gran emergadura. Me saludó, en tanto se despedía de los turistas que llevaba haciéndome un gesto como que lo esperase. Era el dueño de un barco de pesca y había estado por la zona del faro de Roche emplazado en una torre de almenara, por la Ensenada de la Traición.

-Botija, ¿qué estáis haciendo por estos lares? – Me acababa de levantar de donde estaba, una mesa situada sobre una terraza que daba al oriente del puerto, con vista hacia éste, pero a lo lejos. Estrechamos las manos y lo invité a sentarse.

-Hace unos días que llegué Jerónimo, estoy de vacaciones. –Le respondía en tanto hacia gesto a una hermosa andaluza, que atendía las mesas de afuera para que trajera una copa extra y compartiramos un Navazos-Niepoort 2009, vino blanco de buena cosecha oriundo de la zona.

Hermoso lugar por cierto el pueblito de Conil. Lugar donde a noche se vuelve fiesta,
y por las calles empedradas se vive pleno el amor; en la plaza hay adornos de cadenetas y en el aire compases de acordeón.
Con el paso de los años, Conil de la Frontera ha ido evolucionado. Ya no está dedicado tan solo a la comida local porque el turismo ha traído una variedad de gastronomía, abriéndose restaurantes de todo tipo de cocina internacional.
Pero, aunque los restaurantes de comida internacional en Conil se expandieren, sin duda, el plato por excelencia en este bello pueblo de la costa de Cádiz, es el pescado y, en especial, el atún de almadraba.

-Jerónimo, si mal no recuerdo a vos te gusta la música lejana de la feria. –El estaba saboreando una sabrosa tapa. Digo pues..

Fue cuando, una andaluza de esas, de toda ley se nos acerca, a menos eso fue lo que pensé al verla denotando por el paso que bien lo conocía; en ella afloraban de las fuentes de sus ojos cual manantiales de risa cristalina, acallando de forma repentina rumores del verano entre matojos.

-O meu amor, non tes idea do que eu entrei no Mercado do Porto- la miré y ella seguía viéndolo a él, con esos ojos negros crespones, que brillan sin remedio.

-Te presento al Botija –Dijo éste- Botija ella es mi mujer, Anabella, es oriunda de Ferrol, aunque ahora vive aquí en Conil.

-Um pracer seor –Fue cuando se acomodó en la mesa y extrajo dos carteras de ubrique y unas muestras en madera, diseños exclusivos de la ebanistería locataria.

-Botija ven a conocer Conil, conozco ciertos parajes atípicos, que no van los turistas –Jerónimo mencionaba mirando de reojo a su esposa que parecía no haberse percatado que estaba con uno– Te invito a recorrer el casco histórico donde está el caserío blanco.

Y así fue que conocí Conil junto a Jerónimo y Anabella; Conil es un pueblo acogedor, de casas sencillas, de calles estrechas y encaladas, de ventanas y balcones con geranios, de patios de vecinos colmados de macetas, donde por las noches sus gentes se reúnen para 'tomar el fresco' hasta bien entrada la noche.