Bueno para nada

-¡¡Maldito bueno para nada, morite, reventá!! –Fueron algunas de las palabras que la muchacha en ropa interior te había increpado.
Estando en la calle, y ofuscado a consecuencia de la discusión que tuviste -el televisor y tu ropa volaron por la ventana de un decimoctavo piso- las personas a tu alrededor en dicho instante, se te antojaron unos maniquíes de escaparate.
Lo último que observaste, fue una motoneta incrustándose ante un camión de 18 ruedas; fuiste catapultado por el aire.
Rebotaste dos veces sobre la calle golpeando en el ínterin, contra una vidriera, pero todo eso.. no llegaste a percatarte.