Habemus Papam

“Habemum Papam” un film producido y dirigido por Nanni Moretti; catalogado por drama, yo no lo podría definir bajo ese género fílmico, dado ciertos aspectos ruiseñores que posee el filme.
A partir del fallecimiento del Papa, trasmite al cineasta todo un contenido cuestionable por el sucesor de San Pedro, por otro lado, describe con humor el pensamiento del Vaticano en relación al psicoanálisis sobre la figura de su Santidad.
Cuando fallece un Papa se destruye lo que se denomina “anillo del pescador” que es forjado especialmente para la persona que deba revestir esa responsabilidad ante sus fieles; una figura que raya lo divino con lo humano, intermediario entre Dios  y la humanidad. Es la figura que ostenta el sello oficial papal.


Inmediatamente de su fallecimiento el recinto papal es sellado por un período que ronda los nueve días de luto, período conocido por “Sede Vacante” tiempo en que el trono se encuentra vacío.
Durante ese período de nueve días la Sede Papal como tal, es gobernada por la figura del “Carmelengo” que durante la vida del Papa auspicia de su servidor. Cuando eso sucede, se habilita La Capilla Sextina para que el Colegio de Cardenales elija el Sucesor de San Pedro, en tanto eso sucede, el cuerpo de fallecido intermediario entre Dios y la Humanidad es expuesto en la Basílica de San Pedro, la cual queda abierta para que sus fieles se despidan del Santo Padre.


  En “Habemum Papam” a partir de ese hecho y su elección nace un nuevo intermediario entre lo Divino y lo terrenal, entre el mundo de Dios y los hombres. Para que ello suceda se debe elegir y en tanto no se pongan de acuerdo, por cada votación fallida, brota lo que denominan “humo negro”, señal de que todavía no hay consenso. Si lo hay y se define uno brota lo que denominan "humo blanco".

 Todos los Cardenales que componen el Colegio mencionado a la hora de elegir la figura del Papa, son elegibles para ocupar el lugar de San Pedro.
Elegido uno se le consulta si esta dispuesto a ocupar esa posición ante la Humanidad entera, si dice que si todo bien, en caso contrario habrá un nuevo cónclave.
Mientras están en dicha etapa, no pueden hacer contacto con el exterior, descamisándosele desde celulares o cualquier elemento de comunicación. El cuerpo del fallecido interlocutor con lo Divino, es custodiado por la Guardia Suiza, cuyo cometido es salvaguardar la figura papal. 

En tanto en lo que respecta al Vaticano en sí, estaría la Policía del Vaticano cuyo cometido es la responsabilidad sobre lo que sucede dentro, exceptuando la seguridad de Su Santidad y del Palacio Apostólico.
“El gran Elector” representa la figura que abre y cierra el Cónclave pero no es electivo para ser aspirante al trono de San Pedro, salvo que.. deje el cargo como tal y se convierta en un Cardenal más.

En “Habemum Papam” con cierto tino, aborda dicha figura que para sus fieles no existe diferencia entre lo que representa, y el humano que carga con esa responsabilidad, si para el psicoanalista que deba investigar que hace que una persona, una vez elegida, no se sienta a la altura de lo impuesto por Dios. Impuesto, pues, así lo consideran, pero que en la práctica por más cardenales que sean son humanos y por ende elegidos por humanos. 
Claro, la esencia, el sentir del alma por la que eligen a uno respecto a otro cardenal, es considerado divino por los líderes de la Santa Sede Papal.


Es notable el rol que juega Michel Piccoli  desempeñándose como el Papa, Es brillante la figura del psicoanalista que esta atado de mano por las imposiciones ancestrales existentes en la Santa Sede. Y es notable el humor como encaran el ausentismo hermético del recién elegido Papa que no ha hecho todavía el habeas Corpus. En tanto esto último no suceda ningún cardenal podrá salir del Vaticano ni tener contacto con otros colegas.

Habeas Corpus.
“En estos días se habrán preguntado porque nuestro Papa no viene ha hacer su saludo y presentación?
No deben preocuparse si el Señor lo ha elegido, éste no ha podido fallar. Si he sido elegido. Pero, esto en vez de darme fuerza y conciencia, me abruma. Me confunde aún más.

En este momento en que la Iglesia necesita un guía, que tenga la fuerza  de realizar grandes cambios y que busque el encuentro con todos, que tenga para todos, amor y capacidad de comprensión pido perdón al Señor por lo que voy ha hacer.


No se si podrá perdonarme, yo he hablado a El  y a ustedes con sinceridad. 



En estos días he pensado mucho en ustedes; por desgracia, he comprendido que no estoy en grado de sostener el honor que  se me ha confiado. Yo siento que estoy entre los que no pueden guiar, sino, que deben ser guiados.
En este momento sólo puedo decir.. recen por mi, el guía que ustedes necesitan no soy yo. No puedo ser yo.”