La piel que habito


“La piel que habito” un film de Almodóvar muy alabada por la crítica extranjera, realmente no se si capté su esencia, ya que la vi pero no la entendí, al menos, cabalmente.
Leí muchos comentarios sobre ella y bueno sólo me resta opinar de lo que me trasmitió, como me llegó y opiniones de sus creadores.
Este film ha sido taquilla en la semana del once de septiembre en España; en principio pensé que estaría mal  ya que las mismas escenas se repiten una y otra vez, desde el principio hasta su final. Dura más de una hora, pero las imágenes que hay en él son cortos de aproximadamente 15 a 20 minutos no más.




Aclarado ello, me dejó ante la sensación encontrarme ante un Iceberg; éste último, como sabemos se caracteriza por una parte visible y otra, oculta. Lo visible es lo que lo que se ve, sus cortos, lo oculto que a mi juicio es lo más interesante que hay en ella sería  la esencia que llevó a Pedro Almodovar concluir éste proyecto fílmico como así lo que quiso decirnos.


Hay dos personajes principales en él. Uno es el Doctor Robert Ledgard interpretado por Antonio Banderas, Un cirujano plástico. Otro es Vera, interpretado por Carmen Anaya recluida en la casa particular de éste médico. Veamos éstos personajes:

1- Doctor Robert Ledgard; un prominente cirujano plástico cuya vida pasa entre el laboratorio que tiene en su casa y las culpas que lo corroen por no poder haber salvado a su esposa de un accidente automovilístico. Inventor, psicópata, crea una piel sintética que de haber existido en  su momento hubiere salvado a su amada esposa.


2- Vera. Actúa de conejillo de indias con ella; experimenta en ésta los efectos de esa piel sobre el cuerpo humano.


Hablando de los efectos de la piel, concepto de piel y demás, creo que es el plato fuerte que se oculta detrás de la parte visible; compuesto por una serie de flashback y saltos en el tiempo, Almodóvar cuida muy bien cada plano, como nadie quizás.
Su título es de lo más elocuente: como nos sentimos con nuestro cuerpo, que nos incomoda de él, que le cambiaríamos si pudiéramos.

 Un film estructurado en planos muy bien delineados, muy fuertes donde la banda sonora juega un papel muy importante que se da la mano con las escenas estáticas existentes dentro del mismo. Banda que en si misma acompasa cada instante escénico fuerte por instantes, más suave por otros acompañando así, los estados tanto anímicos como situacional, denotando de dicha forma una situación en concreto.  

Queda a la vista es la aspereza de la dirección su montaje, lo tosco de la situación planteada y ciertos diálogos, como así la explicitud sonrojante con que se manejan los referentes artísticos sean estos, algo sucio, feo, agradable o hermoso.

Fuera de todo lo que pudiera trasmitirnos el término “La piel que habito”resulta en un thriller que nos remite al noir mórbido con el que ya coquetease Almodóvar en Matador (1986), Átame (1990), Carne trémula (1997) o Los abrazos rotos (2009).


Si, en 'Hable con ella', emergía la luz en un acto aparentemente atroz, aquí, una retorcida venganza puede revelar una segunda piel como carta de amor mortuorio que transforma al verdugo en vulnerable víctima.
Que llevó a Almodovar, la persona con la cual Según palabras de Banderas lo hace sentir como en su casa, cosa que eso sucedió en “La piel que habito” habría que remitirnos en las propias palabras de su Director, Almodovar: 



“Estoy muy contento con el resultado de “La piel que habito” y tengo una enorme curiosidad por ver cuál es la reacción en el variado seno del festival. Por eso he aceptado la invitación de formar parte de la Competición Oficial. Además, Cannes siempre supone un estímulo para ponerse a dieta. Voy al Festival de Cannes con la ambición de hacer un buen papel en la cita mundial más importante de cine de autor, pero no pienso en premios. Me interesan sobre todo la reacción del público, la prensa y los distribuidores que se ocuparán de la película en el mundo.”