Nena.. ¡¡Noo..!!

–Yo no lo hice –Mencionaba en tanto la miraba; nos hallábamos separados por una mesa ratona. Detrás de mí había un sofá de 3 cuerpos y delante uno de 2– Te amo y te amaré siempre; talvez..


–..talvez.. –Por instantes quedé mudo y me tuve que sentar, en tanto ella, se mantenía de pie.. mirándome. El silencio..éste se tornó intenso, espeso–  Te amo y te lo seguiré haciendo por siempre, talvez..
–Vine porque necesito que me mires a los ojos.. –Se hallaba delante de mi separada por la mesa mencionada; me miraba fijo a los ojos y..– me digas la verdad por favor.
–.. por siempre, talvez.. –El eco de esa frase quedó trunca a causa de la interrupción por su parte. Bajé los ojos y saqué otro cigarrillo de la cajetilla que estaba sobre el vidrio de la mesita ratona; la volví a mirar al tiempo que lo encendía– talvez, cariño, puedas creer todo lo que veas en Internet; talvez..sentía que no merecía todo lo que tenía y..
–Vi la foto de la pistola y la ropa interior –Ella volvía a interrumpirme. Sentada delante de mí; un gesto que cambió como se apreciaba el ambiente. Bueno.. al menos como lo sentía. –¡¡Nuestro colchón..!!
–¡¡Nuestro colchón.!! –Sus palabras me sonaban lejanas y el contenido de sus frases se perdían en ese vacío que moraba dentro de mi– ¿Cuántas chicas fueron? ¿16, 15?
–..nuestro colchón.. –Esa frase, actuó como cortocircuito a tierra. Mire hacia el costado, había 2 hombres sobre la pared, lindera a la entrada– por favor nena, ¡¡tengo miedo!!



–Todo éste tiempo me has mentido, me has.. –Mencionaba esas palabras en tanto se levantaba, reacomodando su cartera sobre el hombro izquierdo y.. – ¿Qué te hice? ¿Qué te hice para merecer eso?
–Por favor nena.. ¡tengo miedo! –No terminaba de pronunciar esas palabras cuando éstos, los guardias, se colocaban detrás de mí–.. tengo miedo..  
–..tengo miedo –Se hizo un silencio, que acalló lo que quedaba de la frase; en tanto uno de ellos me tomaba por el brazo izquierdo haciéndome levantar.
–..no volveré a verte más –Cuando ello sucedía, ella dejaba el anillo de compromiso sobre la mesita en tanto me colocaban los grilletes en las muñecas. Las lágrimas querían brotar pero se mantenían enhiestas, las de ella, no por mi parte.
–¡¡ Nena..!! –Giraba la cabeza para verla partir al tiempo que me llevaban para dentro– ..tengo miedo..
–¡¡Noo!!..–Me llevaban a rastras; ella por un instante se detuvo manteniéndose de espalda para posteriormente retomar sus pasos, ya, para no volver a verme de nuevo. – .. tengo miedo..

– .. tengo miedo..–Frases que se perdían con el eco de sus tacos alejándose.