Flashes de vida

–Nena, hablé con ellos y no creo que puedan venir –El, estaba de pie apoyado a la baranda de la terraza, la que daba hacia la playa. La miraba, en tanto encendía un pitillo.
–Para ser tu compromiso de boda –Ella, vestía una bata de dormir turquesa; hacía unos minutos que se habían despertado no sin antes  haber hecho el amor, ¡¡nuevamente!!– ¿no crees que es raro que aún no haya conocido a tu familia?
–Bueno, somos una familia extraña –Unos graznidos le llamaron la atención, dándose vuelta por ende; unos pelícanos acababan de remontar vuelo, allá a lo lejos, sobre la arena mojada.
–¿Te pasa algo? –Arreglándose la bata se acercó a él, la terraza; una mañana que hacía auspiciar terminaría en un buen día. Ella se acurrucó entre sus brazos y pecho– Pensaba hacer un test para nuestros invitados; así, saber cuanto nos conocen.
–No importa que bien nos conozcan otros.. –En tanto, él pronunciaba esas palabras, ella, le arrebataba lo que quedaba del pitillo volcando su mirada hacia el horizonte, donde el mar se da la mano con la arena– sino que tan bien nos conocemos nosotros, ¿cierto?
Interludio
Llovía. Siendo noche tarde comenzó jugando a la ruleta gastando dinero como si éste, lloviese del cielo, un rato más tarde, ya saliendo del lugar se internó en un callejón; fue cuando la vio, no a su prometida, sino a una compañera del Universitario.
–¿Qué te pasó? –Ana pasaba por el lugar justo en el instante que él lo hacía hacia el callejón, con el saco del traje en la mano y parte de la camisa fuera del pantalón. –Hoy hubo examen y hace tiempo que no vas.
–… examen y hace tiempo que no vas – El eco de esas palabras no terminaron de caer cuando él, apretándola contra la pared, la asió de la mano he intentó..
–No importa, te tengo a ti –Aferrándose  de las manos de ella, intentó darle un beso en la boca pero en el forcejeo no pudo; el olor del alcohol inundaba las fosas nasales de Ana por ese entonces.
–Lo siento amigo.. –Luego de luchar contra él, logró al final zafarse– me lastimas, ¿pero qué te pasa?
–… qué te pasa? – Mirándolo con desprecio de arriba y abajo– ¿qué dirá tu novia cuando descubra..?
–¿Qué dices? –Esas palabras actuando de catalizador, hizo que la tomase de sus brazos inmovilizándola –¿Me estás amenazando?
–… ¿Me estás amenazando? – Ana logró a duras cuestas escaparse de él, no sin antes recibir un cachetazo que casi la hace caer al suelo. Aún así, ella logró levantarse y alejarse.
Parado como sin importarle nada, él encendió un pitillo, y con el final de la primera bocanada vio la silueta de ella doblar la esquina.
En el momento  actual.
–Nena, hablé con ellos y no creo que puedan venir –El, estaba de pie apoyado a la baranda de la terraza, la que daba hacia la playa. La miraba, en tanto encendía un pitillo.
–Para ser tu compromiso de boda –Ella, vestía…