Y.. ¿qué pretendías?

Y mirá, ¿cómo puedo decirte? El quería otra cosa de ella, quería el viento que se detuvo a mirarla. ¿Qué cosa no?


¡Callad! Poned grilletes a vuestra voz;
insidiosa os torna.

Y si. Te tornas hasta diría un tanto maliciosa, porque él te ve de esa forma y no como quisieras que lo hiciese. Digo nomás, como pensando en voz alta. Y se llevó la playa que sus ojos contemplaba... ¡hijóle!


Maliciosa sorna,
que cual fuego, vos, no domáis.
¡Callad! ¿Qué os no dais cuenta que vos
no domáis, lo que en tu "interno", no moderáis?



Si, a vos te digo. Decime ¿qué pretendías de él? Te dejó, claro si…


Cual fuere un motor fundido
o un avión sin alas,
un pájaro imposibilitado de volar,
atado con grilletes y armaduras,
así lo que acontecía por tu corazón;
no te permitía desprenderte. Un "No más".

Si. Ya se lo que me vas a decir. Porque él había tenido entre sus manos granitos de arena de esa playa y no se atrevía a decírtelo. Y vos en tanto pensaste sobre el tipejo:


“Duro, como recio te forjaste
la vida te condicionó a ello.
Sin saber valorar lo que ella te obsequiaba
fuiste de un lado a otro, maniobrado
cual títere fuere por hilos invisibles.
Te forjaron a fuego y canto
ya no eres lo que alguna vez fuiste.”

Y yo que te decía que no era para vos, pero..


Ese amor por él que alguna vez fue
dejo un vacío como el fondo de las Marianas
muy adentro tuyo, aún así
una luz tenue brilla cual caldera consumida
estando.