Recuerdos


Recuerdo el día, si. Era media mañana y estaba abordando el colectivo para ir al trabajo; como costumbre cuando éste arribó, la muchedumbre se aglutinó a sus puertas.
–¿Qué haces? La así de un brazo pretendiendo llevarla a un rincón apartado del vehículo público; casi se le cae una cartera a causa del bache que en ese instante el colectivero pasó como si no existiese.
–Tranquila, estoy solo –le dije sobre su oído. No sabía quien nos pudiera esta mirando o escuchando ya que eran tiempos peligrosos– Has faltado a clases.
–A una prueba hoy –Me respondió haciéndose la descuidada en tanto observaba el entorno; el colectivo transitaba medio lleno. El bullicio se tornaba ensordecedor– Oye, perdón por lo de los otros días, solo estábamos realizando un juego.
–Un juego estúpido –El vehículo se detuvo un instante para que bajaran personas y subieran otras. En tanto esta conversación daba lugar, un hombre a cierta distancia nos observaba como al descuido, cosa que personalmente no me habría percatado, si no fuere por mi amiga que si se dio cuenta; sus ojos.. sus movimientos..
–Lo se, ven conmigo a la tienda  –Me respondió y golpeado al a gente nos bajamos del vehículo ya comenzando la marcha. El hombre se levantó y nos miró y queriendo hacer amago de seguirnos. No pudo. Las puertas del colectivo se le cerraron en la cara, haciendo éste un gesto al golpear el ventanal de la puerta, con sus nudillos– está cerca.
–Alguna vez has besado a una chica? –Esta me dijo en tanto nos internábamos en un mar de gente que se aglutinaba en las puertas del comercio.  Era un Shopping Mall.
–Una vez –Respondí en tanto bajábamos por una escalera mecánica que daba sobre la planta baja, la que daba hacia el aparcamiento. Eramos unos chiquillos; yo muy tímido.
–¿Nunca has estado con alguna? –En el trayecto llegamos a golpearnos con un chico de unos 18 años que jamás había visto; eso alcanzó para intercambiar unos paquetes, cosa que también no me había percatado. Ahora haciendo una toma de conciencia de lo acontecido, puedo deducir eso.
–¿Nunca has estado con alguna? –Ese paquete era insertado en la cartera de ella y seguía moviéndose como si tal cosa, como si eso… lo hubiere hecho durante mucho tiempo. Nadie se percató de ello, incluido yo que estaba a su lado.– Yo con uno, pero sólo para tontear. Ahora tengo una relación formal.
–¿Cómo? –Cruzabamos el mall como sin ir a ninguna parte como quien hace tiempo.
–Si.. Sabes, eso.. –Nos detuvimos en el área de cine– ¿sabes cuanto hace que no voy al  cine?
–bueno formal no –Y ya nos estábamos llendo–Una sola vez.
–Una sola vez. –Terminaba de decir eso cuando me vino a la mente cuando Alicia era chica. Ella estaba mirando dibujitos en tanto su madre se vestía. Tenía 7 años.

–¿Documentos? –Cuando vinieron los milicos, todo lo que conocía se vino abajo. Alicia la conocía desde niña. Yo vivía enfrente. La capturaron teniendo 16, en una esquina cuando hablaba con dos chicos de aproximada edad que ella. La llevaron al ESMA, Escuela de Mecánica de la Armada, a ella y los otros dos. Desapareció años.
Un día apareció por casa. Yo estaba casado y poseía dos niños. En principio no la reconocí. Ya no estaba la dictadura.

–Te acuerdas cuando estamos en aquel colectivo –me mencionaba esa mujer que en mi familia nadie conocía, pero que era muy vivaz; tomábamos un té.–  Me seguían Juan, por eso faltaba al Universitario.
– Y eso en la Tienda Alicia, luego me di cuenta que algo pasaba –La miraba en tanto me servía una masita que mandamos a comprar de apuro al negocio de la esquina.
–No te quería involucrar  –Estaba canosa, parecía 10 años mayor que yo– Era un montonero; me acababa de pasar una pistola.
–Te capturaron. –No terminaba de decir ello, cuando me vinieron imágenes de nuevo. Un comercio, asalto a mano armada, armas de grueso calibre; ella mató al guardia. Un mes después la capturaron y llevaron al ESMA.
–¿Qué te hicieron Alicia? –Lloraba; fue cuando me mostró los moretones en la espalda, los golpes, la picana..
– Tuve un niña, que me lo sacaron antes de poder amamantarla.
–… amantarla –Esas palabras goleaban duro muy dentro de mi; hubiese querido que fuese mío. Ella lloraba a raudales – Querían que te denunciara, pero me negué.  Te querían verte involucrado.
–¿Qué pasó con élla? –Me quería hacerme el macho pero mis piernas se me aflojaron, sentía dentro de mí el dolor de ella.
–Nunca más la volví a ver –Yo sacaba fuerzas, no se de donde.
–Un día apareció siendo el amanecer una cuna con una bebe en ella, Alicia –Saqué de un armario una carta y se la mostré, escrita en forma manuscrita– De Alicia para vos. ¡Cuídala!
–….¡Cuídala! –Fue cuando ella se desplomó sobre mí. Juntos lloramos– Ana, ven a conocer a alguien.