Es que no te das cuenta todavía..

Y si nena, como no se te va hacer un sueño si tu vida ha sido y es una utopía, ¿no te has dado cuenta todavía? Que los sueños, sueños son.
Aún recuerdo el momento aquel que como brazas atizando el desliz de un dedo por el cuello, entramábase una hoguera y una danza asentada. Así de un cuerpo, un suspiro dábase. Pero vos no podías con tu condición, era mayor que vos: muñeco de trapo, un juguete; entre conducta caprichosa y sensatez irreverente un títere, en tus manos era.
Y todavía pretendes creer en eso de “ser un poco de mí, consolándote con escuchar cada día mi voz”. No te has dado cuenta que lo nuestro ya paso.
Mira, cual ventisca que acuna la duna, movilizabas mi ser tal como acuñando, un alma infrecuente; vos eras como decir.. una mujer con fuego en las entrañas, ardiente, viciosa, consentida. Eso.
Como un cielo límpido, claro, así tus ojos azules y penetrantes.
Aún recuerdo cuando os decía bella dama que la luna palidecía ante vuestro transitar.
Ante vuestra sutileza cual la brisa del nordeste rendido caía ante vos. O acaso las mariposas no os había dicho de mi sentir.
Cuando quinceañeros, en un instante fugaz tu cara se había llegado a trocar en un poema indescifrable. Aún recuerdo con delicadeza cuando deposité un beso sobre tu mejilla haciéndote ruborizar tiempo en el cual, tu boca se convertía en una mueca de asombro. Sentiste un latigazo. Fue la circunstancia en que te sonrojaste bajando los ojos gesto que, te dejó sin habla.
Pero tu carácter nena. Tu carácter. Incidosa, gruñona, inquisitiva con un genio de mil volcanes, tu expresivividad manifestase a los cuatro vientos del averno.
Quieres saber si duermo en paz y saber que me tienes a mí en tus sueños..... Luego de lo que pasó, no nena, ya no más, maniquí de tus caprichos de nena malcriada. O te olvidaste de aquel día en que coqueteabas con igual pasión expulsándome como si fuere un ocasional amante una vez su cometido cumplido; extraías mi esencia desechándolo. ¿ta?