El Cesar

Va, ¿qué vas a necesitar de esa mina si te ha dejao piantao varias veces?
No te acordás estando ella en la costa barcelonesa una noche de verano con su blusa escotada mostrando y no tanto sus pechos, así como sus pantys resaltando sus atributos; su meneo, junto con su cintura de avispa, hizo vos, ¡el levante!
Pero que desememoriao que resultaste ser. Nos encontrábamos en PASTISSERIA SERRA, esa que esta en la Gran Vía de les Corts Catalane, disfrutando de la coca de San Juan unos dulces especiales de la casa. Yo lo había elegido de piñones y vos de chicharrones y por supuesto no podía faltar esa cerveza alemana que bien saben servir ahí, pero luego cambiamos de parecer.
-Pero botija, es que necesito de ella, de su tiempo en mi presente, de saberla en mi boca cuándo la nombro.... –El Cesar con sus lentes Raiban y su look madrileño aprovechaba a disfrutar del sabor de una birra cuando me mira - Necesito de ella, de su momento, cuando cierro mis ojos..
-Necesito de ella, de tu momento, cuando cierro mis ojos– el eco de sus palabras no habían terminado de caer, cuando una barcelonesa que a uno se le podían caer las medias al sólo verla entra al local, dirigiéndose hacia donde estábamos.
-¿Cesar? -Una rubia despampanante de aquellas..
-¡Hee!! –Nos giramos los dos hacia esos ojos verdes turquesa – Ana Maria? Botija, te presento a mi prima.
Y así entre que Cesar le daba a la Esqueixada de Bacallà, algo así como una ensalada elaborada con bacalao, tomate, cebolla, aceitunas, pimiento y huevo duro, su prima, o así me la había presentado, degustaba de una butifarra con mongetes. Aquellos que no conocen ese plato podría decir que sería como comer una típica butifarra de “pagés” catalana con aluvias, ajo y perejil.
-Necesito de ella –Seguía diciendo Cesar, pero no dejaba de comer, salvo cuando pedía otra birra alemana.
-Sabés Ana María -Le decía yo en tanto saboreaba una escudilla, un guiso cocinado con diferentes carnes de cerdo y gallina, garbanzos y verduras –Tu primo esta enamorao y no hay quien lo haga entender que esa mina esta para los euros.
Ella se ríe, y me dice “Mi Cesar es así, ¿y tu eres de Argentina?
-Montevideano che. Uruguay – era lo que le respondía ya prendao de sus ojazos, y para dentro de mi ya me decía: “Necesito de ti, de tu voz tenue y temblorosa, de tu susurro al viento, del lamento que muere en tu boca..”