Si no te conociera...

Se que vos querías después de muerto cuando te colgaran las pestañas.. – Me hallaba sentado en una mesa de un bar de esos, que están en la ruta, tomando un café matutino junto a Miguel; un mañana que auspiciaba ser muy agradable. Su frescor se hacía sentir – Como te decía Miguel, no es para tomarlo así, la piba esa no lo vale.

-Pero Ruben.. no ves acaso que cuando cumpliera sus treinta y un años ella quería despedirse, pero a lo grande. Fue así que se terminó contratándose a The Big Monkey Sentado. –Perdido en la lejanía de sus  pensamientos Miguel me hablaba como sin que estuviera frente a él - cuando me cuelguen las pestañas quisiera que todos llegaran y a mi vera debajo de mi aliento inexistente digieran: “mira parece que aún viviese y hablare de todos los versos que quedaron por salirle de la boca”.

-The Big Monkey Sentado, ¿todavía existe esa empresa? –Le mencionaba mientras mordisqueaba una tostada cubierta de manteca y mermelada.

-Si. Dicen ser que oriundamente fue contratada por Radio y Televisora Gurisa, pero también brindan servicios a privados. –Miguel por ese entonces iba por su décimo cigarrillo, los demás no los había logrado terminar -  Cuando fui a contratar sus servicios vi que su slogan que colgaba meciéndose a merced del viento: “El lugar más cuerdo para su sana locura. Su insano espacio para sus momentos inolvidables.”

-Miguel, escúchame – Una tostada a medio digerir quedaba sobre el plato que la mesera nos había entregado cuando solicitamos el desayuno – Soñas vos. Te conozco y sé que soñas con ella; esa cara fría, pero che acordarte como la conociste..

-Ruben, Se me olvidará, así como todas las tardes que estuvimos juntos.. – Una gota de una imperecedera lágrima quería brotar, pero Miguel era tan macho que no permitía que esos sentimientos aflorasen – los recuerdos, Ruben, esas habitaciones en la que estuvo conmigo, luego los días..

-Dale Miguel ¿es qué acaso no te acordás de cómo la conociste? –El me miraba pero por dentro quería pegarse un tiro - María Eugenia se volteó y te tomó del brazo y  fue cuando dijo “ te presento a Roque, mi esposo y Anibal, mi hermano.”

-Si pero..
- Pero nada Miguel – Ustedes dos se estuvieron viendo sin que su marido supiera, luego su hermano, un gangster –Yo le hablaba firme en tanto una camioneta Ford se estacionaba frente a nosotros – Ese, fue el que mando al urso, ese el ruso, que  buena paliza te dio.

-Me quiero Morir Ruben, si tuviera un revolver aquí mismo me metía una bala – Un ademán de él casi hizo caer la tetera, y las fuentes de tostadas, por no hablar de la mermelada.

Miguel, el ruso te dejo en coma, estuviste tres días en el sanatorio – Lo tenía asido de la campera de cuero – tu alma se entremezclaba con la sala donde su cuerpo esperaba lo inevitable, la desconexión con todo vínculo por completo con lo material. Tu vida llegaba a su final, pero te salvaron y ete aquí, ahora estas vivo che, vivo ¿entendés o te lo tengo que explicar?