Entre dudas y tragos


Tomando unos daikiris en Viña del Mar de tardecita con vista al mar, nos encontrábamos Reina Mora que para serles franco tiene más de mora que de reina, pero por favor no lo publiquen. Y entre plática y algunos tragos la cosa se dio de la siguiente forma:
-Sabes Botija, desorbitados mis ojos cayeron al peor vacío, a ese que trepanaron los intermitentes ruidos – Esta niñata que de niñata nada tiene, venía de darse unos baños y me comentaba mientras yo fumaba una pipa cayendo ya el atardecer - Rodaron jugosas uvas en gotas de amargura, negando lo que veían.. ¡Nada igual! solo dudas che.
-¿Y eso? – No tenía motivo seguir con los lentes raiban, por los que me disponía a dejarlos sobre la mesa; a los lejos atimpanadas campanas ahogábánse en su badajo, oxidado de puro llanto, golpeando contra mi rostro impostado, momento que decidí mirarla.
-No te hagas el tonto Botija, sabes de que hablo – Con mirada perdida en el horizonte y dejo lloroso en sus ojos, continuaba explayándose esa mora que se cree reina -Porqué he de llevar a mis espaldas el pesado cadáver del amor...? O bien, pagar el precio del dolor...? Maldita sea, Botija.
-¡Joder contigo! Mira, Esa traicionera imagen... espinoso rosal sangrante oculto tras tu dulce mirada, ¿cuándo has de darte cuenta que es una púa en herida supurante! – la tome de la mano y le dije “cálmate” - no ves acaso que desde niña te gustaba el deporte, ya has pasado por las Olimpíadas y ganado 2 campeonatos mundiales, pero en una Junta de entrenadores te tienen que dejar fuera debido a tu edad. Claro para ellos tienen que tener 18, años no 32.