Las perlas de la luna

Tenía una magia muy especial la pradera de Don Julian, donde la luna acostumbraba deslizarse sobre el gran lago que la bañaba con su placidez y calma; el instinto de dos amantes en celo conocedores de lo que al otro le gustase.
El carruaje se desplazaba hacia el occidente donde la gran meseta, el ahorcado dábase la mano con la Santa, término acuñado por la geografía del lugar haciendo referencia así la forma topográfica de las mismas.
Los Hernández y los Gonzáles otrora era controlaban el Valle de Don Julián.
Por esa época, era costumbre cuando se casaba un integrante familiar compartir obsequios entre sí. Ana Hernández de San Patricio Posadas, vuestra bisabuela, la hija única de Don Nicanor Hernández de San Patricio de Posadas, no iba a ser la excepción. Pero la maldición recayó sobre ese matrimonio que híbase a consumarse entre Matías Gonzales Estranzuela y Ana Hernández de San Patricio Posadas.
Los designios de La dama de la luna comenzaba a tornarse realidad, cuando Nicanor Hernández de San Patricio Posadas quizo compartir “Las Joyas de la Luna” uniendo simbólicamente ambas familias entre sí.
Esas joyas, eran tan relucientes que fulguraban ante la caricia de luz de procedente de ese satélite cuando estaban ante corazones puros. Pero la envidia, la magnitud de dicha ofrenda llegó a opacar los demás obsequios generando una opresiva necesidad de posesión. Lo que gestó, la opacidad del corazón de la Luna cayendo sobre ambas familias la Maldición de la Luna.
Guerras, luchas por el predominio, vandalismo, saqueos y un odio ancestral recayó sobre ambas familias, otrora era, convivían en paz y santa armonía.

La maldición diría que luego de 100 lunas nuevas, recién ahí, una niña con el corazón fulgurante, dotada de firmeza y sabiduría lograría reconquistar los corazones impureos de los humanos intervinientes en la desdicha de las familias involucradas.
Y así, con el transcurso del tiempo todo volvió a la normalidad siguiendo los designios estipulados de lo que fuere la maldición de la luna logrando romper el hechizo de quien otrora era, fuere la princesa lunar conquistando los corazones llorosos de las familias intervinientes, con su bondad, firmeza y sabiduría. Virtudes innatas que la llevara a convertirse en la nueva Princesa de la Luna con la bendición de aquellas familias que fueren carcomidas por la envidia, el deseo de poseerlas y desdicha.