Chatroom

 Bienvenido 
a la
Red 
Antisocial

Interesante propuesta la que nos entrega Hideo Nakata al presentarnos “Chatroom”, film que trata sobre aquellos que se ocultan en el anonimato de un avatar, personas comunes que entran a salas de chats para pasarla bien, visitando espacios donde virtualmente éstos, los que adoptan una personalidad en particular,  no necesariamente reflejan la forma de vida real.
Un film muy actual por cierto, cuyo contenido no deja de ser un drama y por el cual, se convierte en un fiel reflejo de lo que podemos encontrarnos cuando chateamos con un extraño.

En la propuesta que nos trae éste director emprendedor, una especie de cine independiente instrumentado sobre la premisa de bajo presupuesto, vemos una realidad muy actual sobre quienes incursionan este tipo de salas de reuniones, que pueden rondar de ser muy privadas, hasta sadomasoquistas, por no hablar de sexo o espacios donde el torneo competitivo, no es tan amistoso.


Si esta película hubiese sido creada utilizando toda la instrumentación de los cines estadounidenses, probablemente hubieren usado los efectos especiales, pero no es así en este caso.
La forma de instrumentar la visión del internauta cuando accede a esos espacios, es novedosa por lo sencillo: entramos a un corredor largo con luces que estan sobre ell techo, y en sus costados vemos distintas puertas con lo que se recrea el mundo de búsqueda que apunta a que chat tenemos intención de acceder. El corredor representaría ese espacio temporal que el internauta predispone a efectos de encontrar lo que desea, en tanto, las puertas abren salas que reflejan la estética y el gusto bueno o malo, de su creador.
 
Entre otros aspectos  reasalta en esta propuesta cinematográfica el hecho de mostrar los caracteres de quienes incursionan en ello así como, conductas asumidas por éstos.
En relación a ello, cabe mencionar el rol que juegan estos medios comunicativos y como pueden llegar a ser distorsionados por el que ocupe un avatar concreto.
Incursiona en aspectos psicológicos de ciertos internautas que son usados cual conejillos de indias, como modelos, para trasmitir el mensaje.


Vemos a un William, adolescente problemático que abre una sala de Chat para posteriormente convertirla en privada, a efectos de reflejarse como un psicoanalista donde toda su personalidad discordante con el medio en el cual vive se manifiesta. Con problemas importantes de personalidad como así de comunicación pretende por este medio mostrarse como un individuo que conoce mucho de la propia vida.
Vemos espacios interconectados por ese corredor, donde cada uno cumple un rol en función de quien lo haya diseñado, pues  ello es posible. Vemos personas muy buenas, algunas inocentes, otros como individuos solitarios que a causa de su inmadurez descargan en ello su furia acumulada, o rencores inconclusos causados por motivos hasta inherentes a ellos.

Estudiando más a fondo esta propuesta que para ser extraída “de bajo presupuesto” no esta nada mal, vemos en ello personas que les faltan comunicación, tratar con personas reales, donde un abrazo lo es todo  o lo es nada, donde el mundo virtual o la virtualidad que le permite este medio, recrea la fantasía de sus propias mentes, aquello que quisieron ser, o en su caso hubieren querido serlo.
Si esta película la hubiera tomado literalmente un director estadounidense, probablemente nos podríamos habernos encontrado con efectos al estilo de “Inception, pero en virtud de las características con que este film fue rodado, no esta del todo mal.

No creo que de mucho más para comentar salvo el hecho de que usen el cliche de que “los padres son todos malos”, los causantes de la rebeldía mal encausada de muchos de éstos individuos.
El juego de comportarse como psicólogo que se la sabe todo, un ser positivo en  extremo, que muestra una personalidad en el foro disonante con su entorno: se corta las manos con una navaja, vive solitario encerrado en un cuarto, no es capaz de dialogar con un ser humano, lo dice todo.
Es un film crudo, donde refleja una parte, talvez la más notoria de los incursionistas en estas cosas, aunque no todos son iguales, se extrae una muestra de esos individuos que gustan de esas salas de reuniones virtuales, los chats o salas de reunión. Cada cuarto que vemos en éste film congrega personalidades afines o moldeables por uno en particular, mismo, se aprecia la modalidad del internauta, aquel individuo que se reviste de un avatar para ejemplificarse como quisiera ser.