127 horas

Quienes aprecien el deporte extremo, el rapel, trakking, y tienen un espíritu aventurero no dejaran pasar la peripecia que pasó Aron Ralston, un fin de semana corriendo abril del 2003.
Este film dirigido por  Danny Boyle, recrea las 127 horas que tuvo que pasar esta persona cuando por causa un incidente explorando las profundas barrancas de del cañón Blue Jhon al sudoeste de Utah, Colorado debe amputarse la mano para así, sobrevivir. Recrea la historia de un montañista, cañonista y su espíritu.
Es la lucha del ser humano ante la adversidad, donde cada minuto cuenta, y lo que un ser estaría dispuesto a sacrificar por un minuto de su propia vida.
Un símbolo de la lucha y el conocimiento de su esencialidad como un ser, insignificante ante la magnitud de la Madre Naturaleza.



En cuanto al film.
Se aprecia las maravillas de Blue John Cañon, su geografía, su estrechez que lo torna uno de los mejores para el deporte de montañismo, el uso del rapel y demás. Con ranuras profundas, sin obstrucciones lo hace apto para el deporte donde los desafíos que generan esas barrancas profundas, se convierten en un atractivo para incursionistas que aman, la naturaleza, aire libre y el barranquismo, término que se le atribuye a quienes gustan escalar esos empinados y por instantes, apretados espacios.  

Dentro de ese entorno natural el espectador verá el espíritu de este personaje, por momentos aventurero, solitario en ciertos casos, sarcástico por otros.
Resalta en el film, los efectos de cámaras, que cual flashes describen instantes de la vida de Aron. 


Hay efectos secuenciales que denotan eso. Es interesante como Danny Boyle hace hincapié los distintos estados anímicos, la forma de plantearlo, lo que torna a éste personaje, la esencia por el cual toda su trama gira.

Los estados de animo – Su manejo.
Es notable, los tonos y hasta colores con que se describen situaciones que no serían bien controladas sino fuera por el espíritu de ésta persona. Por instantes vemos un Aron exuberante, retórico, pleno de vida que habla consigo mismo, por otro, uno más depresivo, donde su personalidad fluye a través  de los recuerdos de su infancia, al tiempo que va relatando como van pasando las horas, un halcón que lo visita y demás. 


En el primero, un Aron con fuerza donde los efectos de cámaras están planificados para su resalte, con movimientos rápidos de acción donde el tiempo va cambiando velozmente en tanto, el otro donde los efecto de cámara para ese tipo de Aron es distinto; diseñada para enlentecer el tiempo nos sitúa en momentos de su vida, sus seres queridos como ser: madre, padre, hermanos o bien describir instantes donde fluyen libres sus pensamientos más íntimos.

Cabe mencionar el efecto musical y su banda sonora. Muy acorde con los distintos comportamientos de este personaje, una música exuberante pero sin perder el tono con los efectos de cámara, utilizado para mostrar el entorno, denotar el carácter exuberante y aventurero y como así para resaltar, el analista.

Aron Ralston.
Amante de la vida al aire libre, aventurero, que le gusta de las grandes caminatas por “Cañonlandia” como le describe  el lugar donde esta situado Blue Jhon Cañon, conocedor del lugar, nos relata como no debemos descuidarnos ante aquello que por convertirse en cotidiano, no es menos peligroso, como ser esa gran roca que por  eones estuvo ahí, como esperando a que Aron apareciere para desprenderse por el barranco empinado con el,  incluso llegándole a aprisionándole la mano en el camino. 

Luego de lo acontecido las premociones  de éste personaje se cumplieron: Conoció a su mujer; Jessica. Tres años después de lo acontecido tuvo un hijo con ella, Leo, que  nació en febrero de 2010. En la actualidad, sigue siendo cañonero y escalador pero siempre deja aviso a donde va.
 

Concluyendo.
Muchos que vean ésta película podrán considerarla un gasto de dinero después de ir, pero no se olviden que lo que trasmite la misma es lo que importa. Si ven los efectos que tiene éste film, tanto de cámara como musical, coincidan  conmigo o no, es la lucha por sobrevivir aún a costa de amputarse una mano en el camino. 

Un film repleto de instancias anímicas, donde el cuestionamiento es primordial y su análisis, crucial.