–Tu característica es la de ser un sastre –la miraba directamente; los ojos de ella parecían decir todo, pero, ésta callaba– todo tu ser se viste de un desecho, el cual distoriciona la esencia que se oculta causando una hedienta hambruna.

–Insano ser –Le llegaba a replicar ésta, apoyando sus muñecas sobre que su cadera– por tu penar tu corazón sangra haciendo fracasar la capacidad de absolver.

–Es que acaso el abstenerse –Dejaba a un lado el vaso de whisky que sostenía con su mano derecha – o bien, no es acaso siquiera el poder agraciar la razón que esgrimes.. tu sentido de entender.

–Vos adherís una especie de voltaica vigila a la razón –le sacaba de un golpe el brazo de él, girándose hacia la cocina– ello, incita en vos eso que solamente la lava de un volcán es capaz de esculpir.

–¡¡Ja!! Y lo tuyo.. es como un espinal estigma tiznero –mencionaba esas palabras al tiempo que la hacía girar sobre su cadera, obligándola a mirarlo– es pujante, aunque disculpa que te lo diga, ello.. es cero ante el sexo. No sos capaz de practicarlo.

–¿Y vos nene? –Ella dejaba el sartén a un lado– te suena como dulce acaecer y frases sin ser anunciadas cuando en lo referente al amor, este se posa delante de tus narices y no eres capaz de enternecer siquiera un poquito.

Así se abrazaron y un beso acallo –no eres capaz de enternecer siquiera un poquito– para convertirse en seres transgresivos ante la ética, en convulsivos seres mancomunados en un presuncioso sentir con un deseo hasta indecoroso.. se podría decir.