Querido papa

Querido papa.
Quiero decirte algo. Luego de que me dispararan ¿sabes lo que me vino a mi mente? Monedas. Vuelvo a tener ocho años y visité la Casa de las Monedas; escucho a alguien como explica como éstas se fabrican, como se recortan de una plancha de metal, tallan, biselan y estampan. Asimismo, como se examinan todos los lotes, por si alguna de ellas presenta la más ínfima imperfección. Es lo que me vino a la mente, antes de perder todo conocimiento a causa de los proyectiles recibidos.
Yo, soy una moneda en el ejercito de los Estados Unidos; fui preso en 1980, me recortaron en una plancha de metal, fui estampado y lavado, y mis bordes, tallados y biselados.
Ahora tengo dos pequeñas perforaciones en mi lo que hace que no esté en perfectas condiciones. Te quiero decir algo más, justo antes de desmayarme ¿quieres saber cual fue la última cosa que vino a mi mente? Tú.