Millon Dollar Baby

"Million Dollar Baby" fue la triunfadora en la ceremonia de entrega de los Oscar, al llevarse los premios de mejor película, mejor dirección (Clint Eastwood), mejor actriz (Hilary Swank) y actor secundario (Morgan Freeman). Con ese número de estatuillas no superó a su gran rival, "El aviador", que logró cinco Oscar pero ninguno de los "grandes".

Lo que se supone que es el tema central de la cinta, el boxeo, es en realidad un mero trasfondo de una historia humana que ensalza esos valores tan devaluados hoy en día como la fidelidad y la amistad. Porque ‘Million Dollar Baby’ es un mensaje que lanza la realidad a los soñadores, un golpe de advertencia para dejar muy claro que en esta vida nada es gratis.



El argumento de este knock out cinematográfico proviene de la adaptación del libro Rope Burns: Stories From the Corner, de Jerry Boyd, (verdadero nombre de F.X. Toole), un entrenador de boxeo de 70 años, por lo que la historia habla, huele, viste y respira exactamente como se hace en un cuadrilatero. Los diálogos son enternecedores a veces, devastadores en otras e hilarantemente cómicos cuando es necesario romper la tensión. Un guión que sumado a las tres fastuosas actuaciones, golpea una y otra vez al espectador, que sale de la sala molido por la tremenda paliza visual provocada por esta experiencia cinematográfica.

 
Es bastante difícil escribir sobre esta película porque desde lo emocional uno puede arruinarle la experiencia a los que no la vieron por el afán de expresar lo que se vivió en el cine. No es muy difícil hacerlo, sólo basta con leer los suplementos de espectáculos de los diarios. Son especialistas en el tema.

 


Prefiero arrancar una crítica de esta manera, como para dejar nuestra relación bien en claro... no soy parcial
Million Dollar Baby, quizás en la filmografía de este "gigante" se acerque más a Un mundo perfecto, aquella en la que además de dirigirla, la actuaba junto a Kevin Costner. Es ese tipo de historia... triste.
Como dato anecdótico… algunos de ustedes recordarán con crudeza una escena de Rocky; (antes de que se hiciera una burda telenovela cinematográfica) aquel diálogo de Rocky con Mickey, cuando le dice en medio de su pelea por el título —No puedo ver, córtame el párpado —, a lo que su entrenador responde con un buen tajo de su navaja. La escena me había impactado… hasta que Maggie le dijo a Frankie — Arréglame la nariz —. Vayan al cine y constaten por ustedes mismos.


El coraje, la determinación y la vida hechos película. ¿Se necesita algo más?
Clint Eastwood se merece un parche en un ojo. (...) Una película tan llena de vacío que se está en ella con las angustias y espasmos de un pez tirado en la cuneta.