El abogado

-Buen día Luisa – Hacía mención al arribar a la recepción, espacio por cierto muy pulcro y luminoso -¿Hay alguna novedad para mi?
-Déjeme ver Doctor – Mencionaba una señora de mediana edad, al tiempo que observaba lo que se desplegaba por el monitor –Si lo espera un paciente.
-Bien.

En el consultorio
Dejando a un costado mi gabardina el galeno se acomoda y enciende su computador; el ventanal que daba a la Sala de Estar se convierte en dicho instante en un gran monitor permitiendo observar a un hombre de alrededor de unos sesenta y tantos, diría que largos, con traje y corbata entre canoso y calvo, flotando en el aire suspendido. Su cuerpo giraba lentamente.



En tiempo indeterminado
Alfredo al arribar a su oficina en un décimo octavo piso del centro de Manhattan, Nueva York es seguido por Annie, su secretaria con un cuaderno de notas en su mano derecha.
-Para hoy los esperan los abogados de Metsen y Sena en media hora en La Sala de Abogados – Mencionaba esta, ojeando la información que poseía –Dentro de una hora debe entrevistarse con el Alcalde y..
-Gracias Annie, suspenda toda actividad programada para la mañana y parte de la tarde
Pero señor.. el alcalde.. si señor.

En el consultorio
-¡¡Humm!! Veamos que sucedió a posterior – El Doctor haciendo una leve presión sobre el lóbulo derecho del occiso, al estar fijo el movimiento del cuerpo –Sabremos por que motivo se encuentra aquí, según consta en los registros, no debiere estar compareciendo en este instante.

Nueva York – Tiempo impreciso
Alfredo saliendo apurado del edificio donde estaba su Estudio cae al piso con un gran dolor sobre su pecho. Asistido en el lugar, diez minutos del suceso es decretado oficialmente muerto por insuficiencia coronaria.

En el consultorio
De lo extraído de su mente, se apreciaba a través de monitor como hacía el amor con su secretaria por encima de su mesa ejecutiva, cuando recibe una llamada telefónica que ocasiona que su corazón se acelerare. El no lo sabía, pero tenía una dolencia en la carótida y las pulsaciones de su corazón saltaron muy por encima de los valores permitidos.
-Veamos si se queda o se va – El Doctor al revisar la carótida y su corazón, nota un glóbulo de sangre alojada en la entrada de dicho órgano - ¡¡Este es el motivo!!

Nueva York – Tiempo impreciso
Dado por muerto, lo colocan en  un traje de goma y depositan en una camilla; ya cerrando las puertas de la ambulancia, los paramédicos prácticamente sufrieron un infarto al miocardio  cuando quien fuere el occiso, se sienta en la camilla de la ambulancia.

En el consultorio
-Bueno tarea cumplida por hoy- El Doctor comienza a desvanecerse del nosocomio retornando a su cuerpo físico.