Un chivas con hielo y agua

El Mono estaba pensando en retirarse cuando El Botija decide aparecer por el Bar. Fue la ocasión propicia de tener una charla de amigos y entre copas y copas la cosa rumbeo para estos lares.

-La gente parecía poseída por un extraño virus que le hacía crecer paquetes en las manos. Los estúpidos villancicos sonaban cada vez más repetidamente campaneando en mi cabeza adormecida por Marimorenas. Salí rápidamente del centro comercial pues no soporto esa psicosis degenerativa.- Eran expresiones vertidas por el Mono sobre El Aparcamiento – Verás Botija. Llegué a mi aparcamiento color azul en la tercera planta del subsuelo. (¿Era la tercera planta?). Con una muy bien entrenada paciencia recorrí a pie los miles de metros cuadrados sin encontrar mi coche. Era azul; de eso estaba seguro.

-A ver trae ese Chivas para acá che, ¿no te la vas a tomar todo vos?
-¿Te acordás la confesión de Jack a la Mile?
-No hermano.
-Vale, te la reseño, pero antes un traguito de ese elixir para afinar la garganta y ahora que vibre la guitarra. Hoy haré como mi amigo Paul frente a este jack maldito, van dos. El primero fue espontáneo, el segundo espontáneamente pensado; pero ambos con un destino ¡Un ángel!


Corro a un costado la copa
y levanto esta puta lupa que no me deja ver
todos los vértices ocultos de tu cuerpo
donde me siento un buzo entre los sueños
pecaminosos del deseo.
El cristal se detiene en tu sonrisa
que nada tiene que envidiarle a los inmaculados
crisantemos de las plazas, donde algún gorrión
desafina con la noche y el agua cristalina de la fuente
ahoga las últimas huellas de la luna.
Tus uñas, como tarántulas errantes, escalan
por mi espalda donde una carga pesada
me recuerda que aún existo
y que una lagartija guardará su pañuelo
cuando lleguen las altas temperaturas del verano.
Nuevamente voy en busca de la copa
y ante un nuevo sorbo me siento
un hanster sobre el pastito donde
una retardada gota de la helada
juega a ser la lágrima inconclusa de un cocodrilo.
Otro sorbo, dos huellas digitales
que servirán para llevar preso a mi corazón sin causas.
El niño de la vecina desentona con la nana,
pequeño precursor de ojeras y delirios.
Esto no es un poema Milena,
tú mereces más, pero el whisky


dijo que pensara en ti
y yo le he hecho caso.
¡Se me rompió la lupa!

-Y bueno compadre Botija – El Mono abrazado a él cantando a duo - La Marimorena

Ande, ande, ande La Marimorena

Ande, ande que es la Nochebuena

En el portal de Belén hay gallinas y elefantes
hay algunos animales y muchísimos tunantes


Ande, ande, ande La Marimorena
Ande, ande que es la Nochebuena


La milena trae turrón y mamarracho trae cava
Juan Manué trae mazapanes y el Mono no lleva nada.


Ande, ande, ande La Marimorena
Ande, ande que es la Nochebuena


Vienen Gipsy con Racita caminando muy despacio
por detrás se ve a Mistral, Edmy, Pig, también Ignacio.


Ande, ande, ande La Marimorena
Ande, ande que es la Nochebuena


De Oriente salen tres Reyes para amenizar el foro
Virgilio y el Superfalo Y Don Árabe de moro


Ande, ande, ande La Marimorena
Ande, ande que es la Nochebuena


Milena trajo a Alessandro y a su Carly la Gallina
Paul traía a su Jack, el Niño trajo las minas.


Ande, ande, ande La Marimorena
Ande, ande que es la Nochebuena


Estelar trajo sus coplas y Virgilio candonbeaba
Rune trajo Controversia y Deferson moderaba.


Ande, ande, ande La Marimorena
Ande, ande que es la Nochebuena


Hasta el portal de poemas llegaba Lolo del Polo
Docenove, Zaruman y también algún pipiolo


Ande, ande, ande La Marimorena
Ande, ande que es la Nochebuena


El chino Zhu con arroz, y la Olga con jamón
Las gemelas traen la marcha, la ternura: Papillón


Ande, ande, ande La Marimorena
Ande, ande que es la Nochebuena


Ya llegaron Zaruman, Ravel y el Inca de Plata
La Silvia y el Docenovi van llenando la piñata.


Ande, ande, ande La Marimorena
Ande, ande que es la Nochebuena


Llega Ramis de Abedul de la mano con Fabiana
Turkesa y Maricarmen también, con su comida cubana.


Ande, ande, ande La Marimorena
Ande, ande que es la Nochebuena


Poetas todos de este foro, sin importar religiones
Festejan la Nochebuena con sus sanas intenciones


El Mono le da un abrazo al bueno de Superfalo
pero pronto retrocede, al rozarse con su palo.


Y si alguien queda fuera de este festejo ejemplar
El Mono pide disculpas a quien pueda hoy olvidar.


Los dos nos quedamos durmiendo la mona, luego de haber vaciado todo el alcohol que quedaba en la despensa.




Aclaración
El Aparcamiento de Mononauta
Confesión de Jack a Milena
La Marimorena de Mononauta