Hadita socarrona

Basado en un poema de hadazul denominado: Al calor de tu voz


Se dice que estando don José en El Palacio de Doña Beatriz, un hotel en la antigua Guatemala, se encontró con un hada azul, no era roja, no poseía alas, ni era chiquita. Simplemente, común y corriente.
Conversando sobre su historia y orígenes pareciera ser que la hadita en un momento de intimidad quiso creer que el tono ronco de voz de José, un español de pura raza, le susurraba cual viento rozando el trigal.
El hombre ni corto ni perezoso rompiendo la afonía de las horas con la fe de sus palabras al igual que el ajetreo sordo del trueno atizando de dicha manera, los sentidos de la tierra árida, la intentó seducir.
Al parecer cuando eso acontecía, el cielo entraba por todos los poros de esa hada, que no se sabe los motivos por la cual vino a aparecer en El Palacio de Doña Beatriz. El susurro de Don José melodiosamente hablando le llenaba el alma con los pétalos deshojados de sus labios.
Entre versos de amor, la bruma espesa de su aliento, esa hadita entró en un sueño apacible, una ensoñación profunda, donde reverdecería al despertar en primavera.