¡¡Carajo!!

Yo ya sabía que era un mal amor ese, verán, me dicen que era como la noche y que me movía como sigilo de sombra. Ahora que todo aconteció he de confesar que siempre me pregunté si la sombra posee sigilo. El tema es que me gustaba hurgar en su paladar buscando esos sabores que sabe a ella, pero, por algún motivo fortuito jamás pude encontrarlo. ¿Será acaso que ese sabor sabe a otro?
Como noctámbulo que soy muchos dicen que soy hijo de las sombras, ella por su parte, cual búho mirando a través de mi aunque no me haya percatado de ello. ¿raro no?
¡¡Caray!! Ella, así como la ven, se abrazaba a los ramales de su dolor como si yo tuviera la culpa viendo como si fuera un vaho, mi recuerdo. Ahora me pregunto ¿El recuerdo se ve o se palpa?
Decía que su nombre no lo recuerdo como sino supiera que se llama Sofía. Habría querido contagiarme de su fervor expuesto, su alegría contagiosa, arrebatadora más, como instante en diapositiva quedé tieso como roca; la inquina floreció.
El rencor, como así mi alma emponzoñada deteniendo el cauce innato de mi voz, el espacio acalló; una oquedad como el Foso de las Marianas moró en mí. Entre palabras hirientes, temores perniciosos, frases dichas, entredichos inexplicables, el amor y el odio en una compaginación total se solaparon.
Pero no terminó ahí. No señor.
A pesar de ello, a pesar de que ahora, el vacío es el rey, reflexivo el amigo, el lleno mi confidente, y el vano.. ese, es el que lo habite, para ella yo soy la noche, la negrura de sus días, y me pregunto ¿A qué se debe?
¡¡Carajo!! Infeliz, imbecil, rotosa, idiota, incapaz, soez, negada, desconocedora, detestable.. pero no dejo de amarla.