Apetencia insalubre

¡Vaya mujer resultó ser! Para explicarles cómo ha sido nuestro momento, comenzaría diciendo que era una muñequita de ardientes aspavientos, con un paso de tinte deambulante, toda un ricurita, la nena. Un muñeco, eso era para ella.
Luego, a causa de cierta apetencia insalubre de sus caprichos aunados a una conducta fetichista adormecida, un gran desestímulo fue reflejado en, odio y frialdad.