Efluvio de Mujer

Cual gata en celo, silenciosa abordó; su cuerpo contra el mío en uno se tornó. El primer azote: fue el desliz de una mano. El segundo disparador.. ante la presión de un pezón sobre mí, junto al calor de su aliento sobre el cuello: el sonido de una manzana mordida.
Luego de haberse gestado sensaciones enmascaradas que, como tambores llamados por una danza imaginaria vibraran desde la profundidad, dos cuerpos se fundieron en uno.