Y así y así.. van dos, tres..

-¿Qué te crees que sos cretino? -No terminando de expresar esas palabras, el marido con la mano abierta tiraba al piso a su conjuge de un sopapo, dejándole en el paso, un ojo amorotado.
-Reventá maldito. -Su contraparte sangrando le hacía frente, arrastrada por la fuerza de él. 
No se sabe como apreció un cuchillo, el cual fue incrustado en el vientre del marido. Ahora ella espera en una celda el dictámen del juez.