El ritual

La aldea indígena a la cual por motivos que no viene al caso, recuerdo haber sido llamado como shaman a efectos de resolver un cierto problema de tinte, por decir de alguna forma: paranormal.
Hacía ya como un mes que me habían adoptado como una especie de médico brujo sus integrantes. Como se dio mi aceptación dentro de su comunidad no viene a caso; hombre blanco de altura respetable con una determinada cantidad de años encima.
Cuando ingresé a la choza donde la hija del cacique se encontraba acostada sobre una cama fabricada de juncos y esterillas, lo primero que observé al adaptarse mis ojos a la luz reinante, era un conjunto de velas encendidas sobre el piso de arcilla y barro.
A causa de un gesto del cacique cuatro mujeres indígenas vestidas con un taparrabo y sus senos al aire, salieron bajando la cabeza ante mí, expresando cada cual una frase distinta en su dialecto, incomprensible en principio a mi entender.

El ritual.
Colocando ciertas piedras que según su color y ubicación poseían un significado específico en determinadas partes de su cuerpo comenzando desde los pies hasta su cabeza, se inició el rezo.
Una mujer joven desde mi punto de vista, ya mayor según los cánones que dictaminaban el Status Cuo de la tribu, en determinados momentos ésta se zarandeaba como poseída por un mal que dominaba su  comportamiento corporal y mental. Bailando al son de una danza desconocida mi ser, se acopló al suyo buscando el síntoma del mal que la aquejaba.
Entre cánticos y golpes de manos, su cuerpo por momento levitaba cual una mano lo sostuviera desde abajo dejándola caer sobre su cama. Al hacerlo, éste, su cuerpo, adquiría formas distintas, por momentos un brazo pendía de la cama y su cabeza ladeada inversa, por otro, una saliva espesa brotaba de su boca al tiempo que sus ojos bien abiertos observaban hacia un punto alejado, impreciso.
Según que piedra y como la reubicaba sobre su cuerpo ésta, la mujer en cuestión, adquiría un rictus distinto. Los colores de su aura variaban.

Interludio.
-Jamás te voy a dejar ya que eres de mi pertenencia y de ti, haré lo que quieras. Te poseeré las veces que se me antoje y de las formas que se me ocurran.

El ritual.
Por momentos el cuerpo de la hija del cacique parecía quedar sin fuerzas y por otros, todo su ser se revelaba ante el trabajo ejercido por mí. Había momentos, que una fiebre muy intensa afectaba su razón, por otros un frío intenso se apoderaba de su ser. A consecuencia del brebaje producidos por los indígenas del lugar, mi cuerpo se movía al son de una música proveniente del paciente, cuando caía yo lo hacía, si giraba sobre si, yo lo hacía parado, sólo que ella estaba en su lecho y yo a su lado. Por instantes ella parecía recobrar su salud, en tanto yo recaía. Los papeles comenzaban a darse vuelta; en tanto ella se recuperaba, mi salud lentamente se deterioraba.

Interludio.
-Si ella no será mía, tu lo serás cabrón. Te he de romper todo, partirte en mil pedazos. ¡¡Oiste!!


El ritual.
Luego de una extensa sesión, mis fuerzas decaían pero aún así continuaba con el ritual, aunque para ser realmente sincero, no sabía que me movía a hacerlo. Así, poco a poco la mujer fue sanando, y al terminar el trabajo me dirigí a la salida de la tienda en cuestión. Fue cuando me caí y perdí el conocimiento.

La actualidad.
En la capital me trataron de distintos síntomas. Ningún tratamiento dio el resultado esperado ya que sea cual fuere su análisis, éstos, daban bien y que yo gozaba de buena salud, más, estaba en estado de coma. En sueños vi llegar un niño indígena a la sala de internación, traía un especie de líquido. Ni ahora se que tomé ya que su gusto, desconocido para mi paladar me hizo reaccionar sanando. El asunto es que nunca más lo vi. Luego de consultar cuando todo pasó, ni los médicos, ni mis amigos, vieron jamás ese niño indígena con un brebaje en sus manos. Ahora la hija del cacique se encuentra saludable y desconociendo que algo le sucedió. En sueños, lo único que recuerdo es que ella, era poseída por un médico brujo de dos siglos de antigüedad, o ¿acaso sería mi imaginación?