Vida mia ¿eres tú?

Vives en un mundo de ilusiones rotas, en donde la realidad como la ficción se entrelazan entre sí. Se solapan. Tu vida es un salto entre aquello que ocultas, y lo que quisieras ser. Miras para atrás y te reflejas en el espejo de tu alma como un ser inconcluso, por momentos solitaria, pero es esta última en definitiva, la soledad, la que te ha permitido ver el camino. Senda que en el transcurso de tu vida ha sido por momento benevolente, por momentos pedregosa, la que te ha otorgado alegrías y sinsabores pero nunca, la satisfacción, aunque por instantes esta última, haya sido efímera.


Buscas en los foros lo que en tu cotidianeidad le escapas, ya sea por la ambigüedad de tu ser, polifacética por momentos al tiempo multicolor, por otros, oscura o con tonalidades grises. En ese mundo eres reina y soberana, jueza y verduga. En ese mundo creativo moldeas una realidad alterna, que te permite precisamente eso, vivir lo que en tu vida no puedes ser. Bajo un pseudónimo te amparas, lo que te permite esa impunidad de vivir por ese breve lapso de tiempo, la ficción de lo que nunca fuiste.

¿O lo has sido y nunca tuviste la oportunidad de demostrarlo?

Un alma solitaria en un mar bravío lleno de depredadores prontos a despedazarte lo poco que posees. Pero bajo el amparo de la virtualidad que has optado como forma de expresión, plástica en la brevedad de su existencia, moldeable, por el entorno del cual escapas, eres libre. Expresión viva de aquello que has ocultado como si de una gema de alto valor se tratare. Es el preciso instante en que realmente eres tú. Libre como el viento, gritas sin miedo a lo que dirán, saltas de alegría y es en ese instante fugaz cuando te sientes suelta de toda atadura, de toda vestimenta que te oprime.


Pero, no te alcanza ello. Necesitas más.
Necesitas un blog. Un espacio donde volcar todo aquello que por instantes te ha permitido incursionar dejando aflorar tu esencia. La sustanciabilidad de la misma se plasma precisamente en esos espacios, allí, en los blogs, se refleja la insustancialidad de tu alma, que para el caso, cuando decides vivir esa realidad alterna que nació como un modo de expresión, el mismo cumple su cometido, ser el contenedor de tu esencia largamente dormida.
Oculta en el anonimato que un pseudónimo te permite, te liberas de toda atadura terrenal, es allí precisamente cuando aflora tu sensibilidad. Es allí donde vuelas, despliegas tus alas despertando a la vida, olvidándote de todo aquello que te ha oprimido por larga data. Una línea delgada separando todo aquello que deseas reprimir de aquello que necesitas expresar. 


Foros, blogs, medios de escapismos de todo aquello que no deseas reconocer, solitaria que incursiona por el camino de lo intangente, que no te permite diferenciar si eso en que vives es en definitiva tu mundo, o es una utopía creada por ti para evitar el entorno que te cercena, ahogando toda esperanza de ser libre. 


Tu entorno es una copia fiel de una Sociedad en todo su sentido, sólo que  en ésta, cuando decides vivir el mundo del anonimato que te permite un pseudónimo, eres la que moldea a tu antojo como deseas ser. Es el instante fugaz donde dos universos se solapan en uno solo. Se entrechocan.

Ahora dime, ¿donde se separan la realidad de la ficción cuando no sabes discernir una de otra?

Sociedades virtuales, copias fieles de aquella en la que nacimos y morimos, pero que no por tener esa connotación se debe vivir y sentir como real opacando y ocultando la existencia misma de la otra, conllevando consigo dos seres en uno: el que eres y el que quisieras ser. Vida mía ¿podrás?