Hijole

En principio se presentó una imagen distorsionada como si uno estuviere usando un lente de una video cámara que hiciera que los flancos de la misma, se vieren borrosos para luego, aclararse dejando entrever la escena de una investigación criminalista.
Lo primero apreciable eran los equipos de alta tecnología como ser: monitores, computadoras, sillas, microscopios o similares. La habitación se encontraba en penumbras, iluminada por las consolas de los dispositivos de investigación ante mencionados.
Un gran ventanal enfrente a mí se encontraba iluminado con una tonalidad azul o con combinación del mismo tono, el cual al acercarme, observe no
con sin asombro, como el centro del cuarto colindante se hallaba cubierto por varias capas de telas. De entre éstas, entrando y saliendo se apreciaba cierto personal equipados con trajes usados específicamente en laboratorios biológicos.
Colgaba ante mí  de las extremidades y parte del abdomen, un cuerpo inerte sostenido en el aire mediante cadenas y ganchos adosados a su cuerpo. Un gran charco de sangre cubría en buena medida el suelo construido de material duro y porozo. Aunque uno pensase que debiere estar muerto dicho ser, éste, se convulsionaba haciendo mover por ende las cadenas que lo sostenían de las extremidades cesando toda actividad cada tanto. Convulsiones podría decirse que le daban.
De la información sustraída por los peritos forenses, el cristiano estaba atado a una mesa metálica de la que usan los médicos para hacer una autopsia y así saber la causa del deceso. De dichos datos recabados en la escena del crimen, se dedujo que el cristiano se hallaba ante una silla metálica atado con grilletes en sus extremidades existiendo frente a él , una mesa donde el interrogador disfrutaba de una comida suculenta y aromática. Esto último, el aroma procedente de un plato bien servido, entraba por las fosas nasales del difunto que se hallaba todo amoratado por la paliza recibida momentos antes.


Del perfil psicológico del secuestrador, aunque luego se comprobó que tenía dos ayudantes pudo extraerse que el secuestrador usaba mucho la técnica de no brindarle alimento a su presa y posteriormente hacerlo sufrir con aromas procedentes de suculentos platos. De lo extraído de cintas y documentación existentes en el lugar de los hechos  se comprobó dicha hipótesis ya que de ella se hace mención lo siguiente:

-¿Qué? -El interrogador siguió disfrutando de su comida, al tiempo que sorbía un trago de vino. Con un chasquido de dedos hizo que le pusieran un plato de comida frente al individuo. Sólo que este se hallaba engrillado tanto de sus extremidades inferiores como las superiores.
Uno de los ayudantes levantó dicho plato y se lo pasó delante de la nariz del individuo en cuestión, fue cuando éste se convulsionó.

-¡Llévenselo! -No sin antes sus dos ayudantes le propiciaron una paliza por si las dudas, a causa de que se hubiere movido al olfatear el suculento alimento.


-Bueno, esto es todo lo que tengo para informarle, señor.