Eras la margarita

Sumisa como las hojas de los árboles ante la ventisca invernal
Dócil ante el trabajo, sin juicio incapaz de emitir, silente, respetuosa
Introspectiva, perdida en mar de ilusiones rotas, deseos inconclusos
Ante la tempestad, calma como el mar previo a la aparición de la tormenta
Sosegada ante los avatares de la vida, incapaz de amor obsequiar.

Un torbellino de emociones truncadas incapaz de aflorar, ostentabas
Como mar bravío, volcán en erupción, tu sentir y pensar encubierto
Como un grito que el alma pronuncia, silencioso imperceptible así, tu ser.

Obediente en el trabajo, jamás palabras discordantes, etérea eras
Incolora, incapaz de matices, sumisión tu vestimenta alardeaba
Un nunca más, como torrente sedicioso grito del alma, sublebábase.

Como volcán en erupción, de un día para el otro, otra margarita fuiste
Ardiente en el amor, mordaz en tus expresiones, pasional en tu trajinar
Tu andar sinuoso, ojos gatunos verdes, mirada de mujeres y hombres eras.

Desacatada como torrente de agua brincando entre roca y roca, tu
Rebelde ante lo que la vida te depara, bocona por naturaleza
Ante la tempestad, un mar bravío, un torbellino de emociones cumplidas
Incontrolada ante los avatares de la vida, ante el amor, pasional.