Una noche de amor y lujuria

Se dice que cuando corría el año del señor 1700 y un poco, existía un caserío que los indígenas del lugar lo hacían llamar “El Cuasimodo”.
Al parecer, según relatos de la época, un joven y apuesto caracol, de origen plebeyo, bordeando el lago existente en dicho lugar, intentaba acercarse a lady Gusanobia que moraba en su alcoba sita en la rama de un nogal.
Al parecer no era un caracol cualquiera. Este poseía pies.
Pero sin irnos por las ramas de dicho árbol, al parecer, en una noche de verano, Gusano el Grande, el Cacique, había salido con su tropa para solucionar unos problemas en las tierras lejanas de su imperio. Un grupo de hormigas, al parecer radioactivas, se querían comer a una avispa que custodiaba los territorios por ese entonces.
Dicen ser, que existía un amorío entre dicho apuesto caracol y esta damisela; y esa noche era una de amoríos y lujuria.
Un tiempo atrás a ésta cruzada en las lejanas tierras de de Guasimodo, en medio de una cena con integrantes de la corte, Lady Gusanobia y Sir Caracol con Patas entablaron una diatriba muy interesante. El plebeyo Sir resultó ducho en esos menesteres.
La cuestión es, que estando el Cacique, agasajando sus invitados, la pareja terminó en amoríos en la atalaya sur del castillo ubicado en la cima de un nogal. Como toda historia de intrigas, su marido El Cacique se entera de esa relación. Pero por algo, no en vano, se le decía “el grande”, y no precisamente por sus atributos. Si ahora uno pregunta como se enteró, solo éste último, podría dilucidar la incógnita. ¿Podría..?

Dicen ser, que en la atalaya sur, un pasillo secreto conectaba a ésta con los aposentos reales. Nadie, excepto Gusano el Grande conocían su existencia. La noche de los hechos, en particular, se realizaba un gran baile de disfraces.
Según cuenta la historia, el Cacique no fue hijo único. Por razones que sólo un tal Javier de las tierras de Moguer sabrá, cuando su madre dio a luz, por la época de su nacimiento, se consideraba que tener mellizos era cosa del Diablo. Fue así que, por orden de quién fuera el padre se mandó a matar a su hermano. La historia escribió una cláusula aparte en los acontecimientos. Quien fuera la madre de El Cacique la reina madre, lo entregó al río que bordeaba el muro sur del castillo, contraviniendo de esta forma la voluntad del soberano. Es así quien fuera el hijo indeseado de la monarquía pareció quedar librado a su suerte.
A partir de ese instante la relación entre el rey padre y la reina madre se deterioraron de tal forma que ambos terminaron durmiendo en distintos lugares. El rey en los aposentos reales, la soberana madre en la atalaya sur. Nunca más, de esa mujer se supo.
El tiempo transcurrió, El Cacique se hizo un señor gusano y el rey padre falleció. Dicen que su madre se convirtió en loca de atar. Otros complementan esa historia con que se suicidó una noche, tirándose por el ventanal de la que fue su morada. La atalaya sur. Es en ese contexto que El Cacique, Gusano el grande, procedió a convertirse en rey.
La noche que todo aconteció, o sea, la noche de disfraces, Sir Caracol con patas ataviado con su capa turquesa y máscara de teatro, escala la atalaya sur cuyo muro occidental daba al lago, por el cual venía.
La ventana por la cual dicen que su majestad, la madre se arrojo al vacío producto de su locura, se encontraba entreabierta. La puerta de la alcoba, que alguna vez albergó a la emperatriz madre, cerrada se hallaba. A su lado dos guardias reales montaban vigilancia protegiendo la intimidad de Lady Gusanomia. No en vano era la reina actual.
Fue así que Sir Caracol con patas mediante una cuerda que colgaba del ventanal al piso, es que sube y se encuentra con su amada.
-Abran la puerta, se escucha decir.
Los guardias acatan la orden de inmediato, pues no en vano era El cacique, Gusano el Grande , el rey, hijo de un tal Javier de las tierras de Moguer, rey padre.
La escena, a la que accedió era típica de dos amantes que en su lecho de amor, que gozaban apasionadamente uno del otro.
La reacción de Sir Caracol con patas, fue mojar un cuchillo de pequeño porte que se encontraba sobre un libro de latín en un tipo de mesita.
Los guardias, lo aprisionan instantáneamente. El Cacique da orden de tapiar la puerta de la Atalaya sur, así como el ventanal, por la cual su madre se aventuró al vacío.
Lady Guasinomia, se la confina en ese lugar, con orden de no alimentarla, so pena de muerte en la mazmorra ubicada en el subsuelo del castillo.
De los ojos de El Cacique, Gusano el Grande, refulgían rayos de furia, arrastrando al rehén al los calabozos. En un momento de forcejeo con los guardias, Sir Caracol con Patas se hace de una espada con la cual contraataca al rey, en un momento de furia pasional.
Lo que sucedió a continuación, es digno de mencionar.
Gusano el Grande, intentó matar a Sir Caracol con Patas, y cuando esto aconteció, el espectro de su majestad, su madre expulsó contra la pared del pasillo subterráneo a su hijo, el actual rey.
Así murió Gusano el Grande el grande luego de una pelea atroz. Sir Caracol con Patas pereció en manos de los guardias reales.
Es en ese momento que un incendio se gestó en la atalaya sur, que da al lago. Lady Gusanomia, pereció mientras el siniestro abarcaba dicha zona del castillo arrasando todo lo que en su camino se encontraba.
Nota de recordatorio.
Sir Caracol con Patas, era aquel bebe por el cual la reina madre enloqueció, el cual había sido encontrado en un descanso del río por una familia de caracoleros de mar. Estos le dieron albergue y lo criaron. Por otro lado, Lady Gusanomia, fue concebida por un momento de incesto por parte del rey padre con una plebeya gusanita muy sexy, un tanto regordeta.