En un instante simple

Lentamente lo viste venir, fue cuando saltaste. Todo a tu alrededor se convirtió en figuras de cera; la mujer, que aún a pesar del tiempo transcurrido, mostraba la lozanía de otras épocas, miraba hacia un escaparate; el diariero que se encontraba en la esquina, entregando un matutino a un señor que estaba apurado; las palomas volando hacia ti, unas figuras estáticas, no así, la dirección que llevaban. Todo sucedía en el preciso instante que hacías una voltereta sobre el capot de un vehículo en marcha, cayendo sentado sobre el otro lado de la acera, sin que nada te sucediese.