¿Qué acontece viejo amigo?

Verás Botija, Ella era tan hermosa que cuando sonreía todo lo que había vivo a su alrededor se detenía. Sus ojos eran negros como dos enormes piedras de azabache pero cálidos como la luna en el mediterráneo; su piel era canela y oro.

Ella me quiso mucho durante un año y un poco menos el siguiente. Yo la quise tanto que olvidé que había más gente en el planeta. A veces me asomaba al mundo, pero no estaba ella...
Ella me dejó durante unos carnavales de aquel año, y lo hizo por aquél médico. Yo la lloré sin darme cuenta que me estaban viendo.
Ella se casó. Tuvo dos hijos. Yo también me casé, y tuve uno. Pasaron años ya....
Alguien me dijo que ella está en uno de esos edificios donde separan a la gente que no tiene razón de aquella gente que dicen que si la tiene.
Sus ojos ya no brillan. Pero sigue siendo su piel de canela y oro.

Ella. Autor Miguel Estrada (El Mononauta)

Che Fray Mono II, fue cuando Abel se acostó primero. A los diez minutos lo hizo Cristina, su mujer. El trámite fue sencillo, ella le dio un beso en los labios, se dio vuelta y se durmió instantáneamente. Esa noche, el no pudo dormir. Abel pensaba que Cristina no tenía la culpa, de hecho otras veces no era ella quien se daba la vuelta... era un círculo vicioso. Pero él necesitaba adrenalina. Quince años de casados desgastan mucho. Por eso decidió apuntarse a uno de esos sitios de internet.

Extracto de sexo tras la red. Autor Miguel Estrada (El Mononauta)

Mira Botija, Esa mujer caminaba de forma lenta, con la mirada no muy alta y la dirección firme como sabiendo muy bien donde iba. Y sin embargo, no lo sabía. Vestía blusas normales, no muy escotadas pero sensuales ...como sabiendo muy bien los fantasmas que liberaba. Y sin embargo, no lo sabía.
Su boca era simple como toda ella, y sus labios tomaban una forma mágica que nunca antes habia visto en mujer alguna. A veces, daba la impresión que conocía muy bien ese arma. Y sin embargo, no lo sabía.
Todo el mundo alababa sus ojos almendrados, pero una vez superadas esas pestañas como dos abanicos negros, el creía ver una invitación personal. Hubiera jurado que ella conocía el invite de sus ojos. Y sin embargo, no lo sabía. El día que le dio un beso conquistando la misteriosa figura de sus labios, y llegando a la meta que le señalaban sus ojos, ese día sabía que se casaría con ella.
Esa vez, ella... también lo sabía.


Conociendo a Stella. Autor Miguel Estrada (El Mononauta)

Mono o como te digo Fray Mono II, te voy a contar sobre un manuscrito encontrado en un caserío de Murcia
-¿Cúal Botija?
No soy escritor, no me juzgue, solo pretendo dejar un testimonio.

Me llamo Dalmiro Rojas; la edad me la reservo, tampoco tendría sentido darla. No se entendería mucho donde estoy ahora si no comienzo explicando que todo empezó hace algo más de un año; tenía entonces 83 años) cuando fui a vivir a una residencia para ancianos sobre la ladera de una montaña cantábrica. Mi mujer se murió con la generosidad de hacerme heredar su fortuna familiar, que no parecía servirme de mucho teniendo en cuenta la parálisis que me afectó de la cintura para abajo tiempo después. Aunque resulte curioso no me fastidió tanto esa minusvalía, pues de todos modos, los viejos no utilizábamos mucho nada de lo que haya de la cintura para abajo. Pero para no perderme debo decir que un día, para el día del padre, mi nieta me amenazó con regalarme un teléfono móvil, y yo lo acepté bajo condición que tenga los números bien grandes y que simplemente suene cuando me llamen, descartando cualquier sofisticación extra. Aún así, me llevó varias tardes aprender a manejarlo, tardes que bien podría haber aprovechado jugando al tute con el viejo cabrón de Agustín. Una vez aprendido su uso, llamaba diariamente a todos mis hijos y nietos para mendigarles algo de cariño.
Posiblemente algo me perdí del manual del teléfono, porque un día, mientras estaba marcando un número me apareció la voz de una operadora que decía:
- Si quiere morir, pulse 1.......si quiere seguir siendo un viejo de mierda, pulse 2........si quiere ser más joven, pulse 3.......
Sin dudarlo, marqué el tres. Y no escuché más de esa simpática señorita. Y todo habría quedado así si no fuera porque a los dos días me di cuenta que podía mover mis piernas. Lo primero que hice, fue entonces marcharme de ese sitio. Cogí un taxi, fui a León; luego al banco y saqué dinero. Finalmente me refugié en un hotel desde donde llamé a mis hijas y les comenté mi nuevo status ambulatorio, y que de momento prefería estar solo. También comencé a escribir este testimonio, que a medida que tuve tiempo, lo fui siguiendo.
Me fui a duchar y mientras lo hacía tuve una erección. Y eso que no estaba dentro de las opciones de la operadora (¿sería marcando cuatro?). Viendo al afeitarme que tenía más pelo de lo habitual, comencé a creerme que estaba recobrando cierto tono vital. Y así pasé casi un mes gozando de la maravillosa experiencia de vivir para atrás. Durante ese mes, decidí olvidarme de mi familia. Así, sin más... pensé que lo mejor sería ir forjándome una nueva vida.
Miré la fecha. Faltaban tres meses para la muerte de mi mujer...o sea, yendo para atrás, claro. Entonces pensé que si seguían pasando los días me quedaría sin un céntimo, pues la herencia la cobraría antes....o sea....después.....bueno el caso es que tal como iba esto del calendario por más que me sienta más joven perdería mi fortuna. Fui al banco y le dije al director que quería sacar todo el dinero; tuve que volver al día siguiente con una mochila muy práctica pues no disponía la sucursal de 1.456.000 euros en efectivo.
Y así fue como, sin separarme de mi mochila, recorrí los cuatro continentes disfrutando de la buena vida que puede ofrecer el dinero en efectivo, y una salud que conocía, pues ya había pasado por ello. Así pues, la operación de hernia testicular me pilló mientras tomaba un daikiri en la piscina del hotel Sheraton Waikiki de Honolulu. Pregunté por el mejor hospital, y fui a parar al Queen’s Medical Center, exigí un cirujano que hable español, y le expliqué que me dolía un testículo, pero que tenían que operarme al revés, o sea quitando los puntos y volviendo mis partes a la normalidad; y que todo ello se haga rápido, sin dolor y sin estériles discusiones pues para eso yo pagaba. Cuando salí de la operación, me miré al espejo y tenía casi toda mi cabellera, aunque bastante canosa.
Cuando pasé por la fecha de mi operación de próstata, (Estaba yo en Rio) comencé a hacer pis a horas normales y con fuerza, y también a tener frecuentes relaciones sexuales esporádicas, considerando que para mi la palabra “frecuentes” aún significaba cada quince días o más...pero no cabía en mi pecho de la satisfacción. Lo único que me preocupaba es que quizás tenía demasiado aspecto de maduro rico, y posiblemente se me acercaban las mujeres por esa circunstancia; yo en realidad tenía mucho interés en enamorar a una joven, hacerle perder el sentido...
Caminaba por las pardas y tullidas alfombras del Dunes Hotel de Las Vegas, luego de perder 50.000 dólares a la ruleta cuando un espejo me pilló por el camino mostrándome que las canas se habían transformado en entradas y mi cuerpo estaba erguido. No se cuanto tiempo pasó desde mi huida de la residencia; después de todo, una vez había escuchado que “el tiempo no existe, es un invento de los bancos para ganar dinero en intereses”. El hecho es que ya era tiempo de cambiar de ambiente, y decidí dejar los lujos y comenzar una vida de anónimo paisano del mundo (pero rico, claro...).
Compré un apartamento en Buenos Aires. Me encantaba esa ciudad. Me esmeré en que sea un sitio céntrico pero no de los más lujosos. Durante meses me deleité recorriendo el país de punta a punta, Iguazú, Bariloche, Mendoza, Mar del Plata...pero mi cuartel general estaba en ese apartamento de la calle Tucumán. Un día subí por el ascensor y casi le cierro la puerta en la cara a una señora sin quererlo, solo por descuido. Ella me dijo con desaire:
- Esta juventud de hoy.... –
Cuando entré fui directamente al baño, ¿tan joven era? pues si.... creo que no aparentaba más de treinta años. Pero como era un joven que no había perdido la mentalidad de viejo, me dedicaba a espiar a una vecina por la ventana.
Ella tenía un cuello largo y sensual. Su cabellera larga le caía hasta los hombros, y caía dibujando una figura casi mística. Tenía un cuerpo curvo con líneas suaves y vagas. Aunque las primeras veces buscaba ver su desnudez, últimamente la miraba mientras leía...¿qué leería?...¿habrían muerto los escritores de “mi generación”? ...¿cuál era mi generación? la de esa muchacha seguramente no...
No descansé hasta hablar con ella. Creo que le caí bien de entrada. Las argentinas tenían fama de mujeres sofisticadas y cultas...tenía miedo de no dar la talla, después de todo, yo seguía siendo un viejo con cuerpo joven...
Ella pintaba, y en ocasiones me invitó a ver su atelier. Su pintura era tan suave y mágica como toda ella. Su obra se basaba en hadas y los colores verde suave y pastel invadían mis sueños. Finalmente hicimos el amor en su sofá una vez..dos veces...una docena ....ya no podíamos despegarnos el uno del otro. Decidí confesarle que era portador de una fortuna para disfrutarla con ella. Se puso seria e inició una conversación que para mi fue decisiva:
- Gallego...(así era como me llamaba ella cariñosamente)...vos me tenés loquísima, estoy re-enamorada de vos pero si me venís con esas boludeces de ir a Saint Thomas y que se yo...te voy a mandar al carajo...¡yo me enamoré de vos, boludo, de tu misterio. Si entrás en esa variante vas a ser un gallego de mierda con guita....
- Solo quiero disfrutar todo lo que se pueda de esta vida contigo...no me creerías si te contara mi vida pero quiero que me creas que te necesito...- le dije casi suplicando.
- Entonces viví el presente...que carajo me importa tu pasado...te voy a decir una cosa que no te dije nunca: con vos me siento protegida, pero no esa protección material, siento como si fueras mucho más maduro de lo que indica tu edad, ¿sabés?...me da la impresión de estar con un viejo con cuerpo de joven y eso me fascina....
- Y que me dices del futuro?
- No hay futuro. – afirmó convencida.
Esa charla fue la que le dio sentido a toda mi vida. Tuve que pasar dos vidas para entender que era la primera vez que estaba enamorado. Comprender lo que es el amor me llevó a darme cuenta todo el egoísmo que tuve en mi vida (¿en mis vidas?). Por una vez debía hacer algo por los otros. Por ella....
Esta relación no tendría futuro ( o pasado ya no se como llamarle al tiempo), yo sería cada vez más joven, hasta ser un niño, un bebé...y después ...pues no se...quizás desaparecer para que por fin me venga la muerte que aguarda a todos los humanos.
Me marché dejándole casi todo mi dinero, y este relato; hasta el párrafo anterior claro.
Me refugié en mi Murcia natal; en un pueblo llamado Abanilla. Allí disfruté de la vida provinciana de la huerta, escribía cada vez menos y yo me hacía cada vez más joven.
La vida en el pueblo es guay. Ay muchos chicos de mi edad. A beces me preguntan por mis papás y eso pero yo no quiero hablar de eso porque no se mucho. Solo se que tengo que seguir escribiendo. Ayer me compraron un balon de fubol y juego con los chicoooos es lindo es liiindoooooo
Mi mama me mima yo amaso la masa mi mama amasa mi mama me ama
Maammaaa
Ñalsdññ ooowowwooooo0 ç+pppwpp`0p`wp+eopw+owopewqo’wqeopweqoweq+wqeweq’0ò’`pw`0wq`wq`wqe`wq`0wq`wqiw

Manuscrito encontrado en un Caserío de Murcia. Autor Miguel Estrada (El Mononauta)

-Mono ¿Cuándo te convertiste en Fary Mono II?
Este… Ella tenía unos gruesos labios amarronados, y se dejaba hacer en silencio. Yo se la empapé de besos y saliva, y ella dejaba cada tanto un flujo en mi boca, como un manjar. Era una diosa colosal. Y yo tenía la fortuna de tenerla entre mis manos y poder hacerle el amor, sentirme amada por ella.


-Vo deja el pedazo de pan, y trae la mermelada pa ca. ¡Carajo!

Ella. Autor. Rubula

Queridos amigos
No quería dejar este foro sin dejaros un abrazo fuerte y cariñoso por el tiempo en que compartimos “delirios y letras”.
Creo que la participación en este foro requiere no solamente la publicación de los propios trabajos, sino los comentarios de los trabajos de los compañeros; esto último es un aliciente importante para quienes ponemos a disposición de los demás nuestro esfuerzo. Esto, ahora mismo es imposible para mí por falta de tiempo.
No obstante, seguramente pasaré alguna vez a leer cosas bonitas, pero sin dejar “testimonio de mi visita”.
También espero, que esto no sea para siempre.
Mientras tanto, les mando mi abrazo cálido y mi apoyo para que NADIE deje de escribir, pase lo que pase.

Extracto de Un abrazo para todos. Autor Miguel Estrada (El Mononauta)

Botija. Tuve una revelación divina.
Al tercer día, resucitará de entre los muertos el ángel Miguel. Volverá desde el cielo al mundo de los justos. ¡Aleluya!
Ya no seré más agnóstico. Me haré llamar Fray Mono II. Como un Arcángel que lleva en mano una balanza para pesar las almas, los osarios le son dedicados a Miguel defensor de los moribundos. Y si no hay osarios se hacen, coño....
¡Aleluya!...carajo....

Aleluya. Autor Fray Mono II (Alias el Mononauta, alias Miguel Estrada)