Alexa

Veras Botija –comentaba Alexa- El cartero ese día sentía un dolor punzante que comenzaba en los ojos y terminaba por taladrarle la cabeza.. llevaba días con él, sin embargo no se revisaba la vista, eso le tomaría al menos un día de trabajo, sin paga por supuesto.. así que seguiría esta jornada..

Mira Botija, Mucho de loca y poco de cuerda, dermis con vida o casi muerta. Con alas grandes, con pasos quietos, con ojos dulces y algo embusteros. Intensidades al cien por ciento, ojos chispeantes o vientres yertos. Bipolarismos dentro de un cuerpo, voz de palabras que son mi credo. Todo eso y más.. dentro.. más dentro Alexa.

A la luz de farol, reflejada en los adornos de una falda, que juega… a iluminar su rostro con el vaivén del viento y la nostalgia, esta muchacha un tanto melancólica cerrando los ojos quietos, desandando el caminar, con las luces apagadas y pensando en el “quizá”... se hallaba perdida haciendo referencia sobre el cartero.
En tanto esto sucedía de esa forma a ella se le acumulaban mil momentos, dos sonrisas, un trinar, tres angustias, dos “te quieros” una estrella y mi cantar, - Vaya.. otra carta sin destinatario.. sólo con la dirección... y con una letra ilegible.. -"ha de ser un médico" pensó para sí.. veamos.. 247.. o era 249? no.. eso era claro un 7.. lo sabía.. entregó la carta en manos de Doña Ana.. Esa señora joven de la sonrisa amable y siguió su camino...

-Como te decía botija – al tiempo que revolvía las brazas de de un pequeño fuego, que habíamos hecho en la arena al lado de mar- Con un café en una mano y con un sueño en la otra, yo recorro los caminos que se albergan en mi alcoba.

Pero como te decía Botija - Voy recreando el aroma de los minutos que fueron, tras los momentos… suspiro tras los senderos… me pierdo. - Algunas veces siento que le extraño, eso es cuando la noche se llena de perfume, un perfume que no alcanzo a reconocer, las margaritas nunca han tenido un olor definido y sin embargo creo que es por eso que le asocio a ese aroma.. por aquello de lo indefinido.

-Siempre he dicho Botija que tal vez un verso nazca desnudo que en letras cuente quien lo escribió, tal vez sea pronto… por la mañana o ya muy noche en el reloj. Y el verso nuevo recién nacido con pasos torpes caminará, y en cada gesto, cada mirada, mil corazones hará vibrar. Con la mirada soñadora y observando aquello que no podía se alcanzable, Alexa continuaba con su monólogo en voz alta, yo como único confidente:
Algunas veces le busco entre los pliegues de la cama y la sábana revuelta se ríe de mis intentos, pero ella no ha podido ver cómo la luna descansa en sus hombros y como puede eclipsar mis propios ojos cuando los tengo cerrados al sentir su roce..

Algunas.. algunas veces, la memoria es el antídoto que doy al “día a día” para que calle sus labios y no me recuerde que aún estoy aquí, esperando encontrar alguna miga que me conduzca a su almohada..

-Mira Alexa, tal como lo veo tal vez el padre sea el olvido, tal vez la madre… el desamor, quizá nos grite con un quejido y abofetee con el dolor. Quizá sea escrito con una pluma y dos sentires cobijará. tal vez sea puente… tal vez sea bruma o un aguacero con un cantar.

-Gracias Botija, verás es como romper de olas, que deja las barreras sin sentido
pues no ha existido nunca muro o brizna, banquete o aceituna, que encierre las esencias sujetas con cordones a las venas… porque el sentir rompe y desborda… siempre desborda.


-Vamos Alexa.
-Vamos

Pensamientos flotando en el aire

Cerrando los ojos quietos,
desandando el caminar,
con las luces apagadas
y pensando en el “quizá”...

Así pasan los minutos,
los que vienen y se van,
y que llevan en sus hombros
nuestras huellas… nuestro obrar.

Se acumulan mil momentos,
dos sonrisas, un trinar,
tres angustias, dos “te quieros”
una estrella y mi cantar.

En el balance del día
a diez pasos de olvidar,
de perderse en la inconciencia
y entre nubes reposar…

Justamente en ese lapso
impregnada en soledad,
voces laman en silencio
y susurran… “duerme en paz”.

Es preciso un sólo instante
para empezar a crear,
y en la veta de ilusiones
de tu mano, explorar.

Se respira un aire tenue
al cruzar por este umbral,
dejo tierra... azul celeste,
dos estelas …ya se van.

Antecedentes en que se basó este escrito
Fin de un día
Mi eterna compañía
Falda de reflejos
Nace un verso
Sin destinatario

Autor: Alexa