Y vos, ¿de donde venís? - La interviu

Por directivas de la emisora, se opto hacer pública la siguiente audición. Sintonice el dial en la siguiente frecuencia: Y vos, ¿De dónde venis? para conocer sus antecedentes.Original de Elcuchi

Para todos los escribas-escuchas.
La emisora más oriental del charco rioplatense,
con humor basado en una entrevista a Rubula
tiene el agrado de presentarles:


** Y vos, ¿De dónde venis? – La interviu**
Radio Gurí - Miembro de
La Cofradía de las Tres Marías
Reino del más Aquí


En un ambiente distendido, en el Plató de la emisora se halla como entrevistado Rubula. Como es de costumbre, por el lado de la emisora se encuentra el Botija, pulcro con su traje negro y corbata púrpura.
Con un fondo de música clásica, el locutor de la emisora se encontraba frente al escritor.

-Rubula, antes que nada, bienvenido a la emisora. – Hacía mención el locutor.
-Gracias Botija –Rubula con traje también oscuro, observaba. Delante de él se encontraba el micrófono y un vaso de agua.
-Para aquellos que no lo conocen, Rubula auspicia de testaferro de todas las cosas mundanas de Rubinstein – mencionaba de esa manera el locutor – Rubinstein, el famosísimo Gurú de las Artes Predictivas y Mentalistas, hoy no se halla en el plano físico dado que esta cumpliendo una tarea muy importante, entre el mundo de los muertos y el de los vivos. Bueno Rubula, hoy le toca a usted ser entrevistado.
-El gusto es mío, Botija. – Rubula le respondía al tiempo que se inclinaba para tomar un sorbo de agua mineral.

-Verá usted Rubula, según Elcuchi, déjeme ver por aquí debe estar….- el locutor, volvía a revisar los papeles hasta que llega a encontrar lo que quería. -le habrá pasado, igual que a Elcuchi, estar cambiando mensajes con alguien y ya sea por algún dato al pasar o simplemente por curiosidad, tener ganas de saber algo más de esa persona con la que se está "hablando".
Rubula lo observaba atentamente. - ¿De dónde venis? pretende no sólo que se pueda hablar del lugar físico, el lugar, lo que se dice “los pagos”, sino contar cualquier otra cosa que se desee compartir, real o imaginaria, actual o pasada. –Es así que el locutor de Radio Gurí se inclina hacia atrás, haciendo crujir el asiento del entrevistador.
-Le sigo. Hacía mención Rubula, mirándolo fijamente.

-Rubula, vera usted –La casa de los abuelos, ¡cuántos recuerdos!
De ella casi ni se acuerda Elcuchi. Al parecer, era muy chico cuando el abuelo lo dejó. Al parecer era español, pero por sobre todas las cosas, vasco, y de Pamplona.
-Vaya al punto Botija. –mencionaba Rubula.

-Okey, Rubula – contestaba así El Botija – De Rubinstein se sabe algunas cosas, de hecho llegó a tener un espacio en la Emisora. De lo recopilado por Biblioteko, El licenciado en medicina pParanormal, viajero y guerrero astral, nació en un pueblito de corazón del Uruguay. Carmelo.
-Si… -Rubula, hacía gesto como que se había terminado el agua. –Juancho decile a la Muñeca Inflable que traiga unas botellas más de agua mineral, yo también tengo sed.
-Usted sabe que no puedo hablar del señor Rubinstein, pues lo estoy representando, ¿verdad? –Referenciaba así Rubula.

-Rubula, ¿Qué se sabe de Rubinstein?
-Esta lejos – Así terminaba la pregunta que le hacía el locutor.
El Juancho trasmitía al Botija en dicho instante que habían varios mails de la audiencia.

-Le pregunté, pues el tema de hoy es: “Y vos de donde venís.” Juancho pasa los mails.
Mire Rubula, lo que dice Descalza: “Elcuchi me encantó tu propuesta! Me pasa todo el tiempo, como a vos, esto de preguntarme por los que están del otro lado de la red, imaginar cuáles puedan ser sus intereses, sus sueños, sus realidades y esos retazos de historia que son substanciales en nuestras vidas.
Ya te imagino de la mano de tu abuelo, vos niño viéndolo desde abajo, sintiéndote pequeño y contenido a su lado, queriendo impresionarlo.
En cuanto a mí, la persona con quien más aventuras y desventuras he compartido es con mi hermano Santi (un año y nueve meses mayor que yo) y no hay un sólo instante de mi vida de la que él no haya formado parte.” –El locutor se inclinaba de esa manera hacia delante y observaba detenidamente a Rubula.

-Esta bien, me convenció, pero no le voy a decir nada confidencial, entendió Botija- Así bajaba la guardia Rubula. La cara de alegría se le manifestaba abiertamente al Botija.

-En relación a Rubinstein, si no es mucha indiscreción, Rubula.
-Si…
-De lo que sabemos, es que un día la madre del famoso Gurú, que en paz descanse le había dejado en la casa de campo de sus tíos don Esteban y doña Mercedes. El lugar era una campiña en medio de la nada donde el tren llegaba una vez al mes y siempre con retraso. Que había estado parado en medio de la nada, cuando a lo lejos una polvareda se le aproximaba.
Era un sulky, una especie de carro tirado por un caballo que apenas podía con sus huesos. Doña Mercedes, la tía de él, por aquella época una mujer de unos treinta y tanto de años, de tez morena como el azabache, se bajó del sulky. “¿Rubinstein?” A le contestó que si, un tanto temeroso pues siempre había escuchado decir a sus padres, que ellos eran gente extraña y peligrosa, de un mal pasado. Me estoy refiriendo al famoso médico. “Sube hijo, que debemos llegar a la hacienda antes de la lluvia que se aproxima”- El hombre estaba tan exhorto no se había percatado de la tormenta que por el oriente se aproximaba, más allá de las Tres Marías, un peñasco que más adelante supo el motivo de dicho nombre. Una valija pequeña era toda su pertenencia.

-Si, eso si. La historia de Rubinstein es bien conocida en “La Hacienda” –Contestaba Rubula.
-¿Y usted cuando empezó como escritor?
-Si mal no recuerdo comencé, meses antes de entrar a Bibliotecas Virtuales y entre con un cuento llamado, si mal no recuerdo Bahia Perdida. Corría abril o mayo del 2005, no recuerdo bien.

-Se terminó la audición Rubula.
Esta bien Botija. ¿Y vos venís?

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