Garbanzo - La interviu

Por directivas de la emisora, se opto hacer pública la siguiente audición. Sintonice la siguiente frecuencia de su dial: Garbanzo (Cuento sobre un gato) ubicada a la izquierda, en de un escritor, con intención algún día de llegar a serlo, Karamzov365.

Para todos los escribas-escuchas.
La emisora más oriental del charco rioplatense,
con humor basado en una entrevista a Mama Bunda
tiene el agrado de presentarles:


** Garbanzo – La interviu **

Radio Gurí - Miembro de
La Cofradía de las Tres Marías
Reino del más Aquí


Sepan disculpar el desprolijo existente en el Plató principal de la Emisora Radial. Diseñado con un toque de una tienda, hoy el Plató luce y siente en el aire repleto de aromas de diversas de índoles.

El Botija, locutor de la afamada emisora vestido al estilo de un feriante de pura cepa, acomoda sus anteojos al tiempo que revisa los últimos detalles para la entrevista que debe efectuar. Por encima de su cabeza y su costado, bolsas de distintas mercaderías rodeaban al mismo, llenando el espacio de aromas.
En medio la mesa de caoba, famosa por sus entrevistas, auspiciaba de separador entre los entrevistados del momento. Frente a él el distinguido Karamazov, en el centro. A Su izquierda Mama Bunda y a su derecha Garfield, esteee… perdón Garbanzo, el gato.

-¿Qué historia entrañable tiene hoy para contarnos a la audiencia de este caber-foro de lectura y relax? –acotaba el locutor al tiempo que con su mano diestra, le daba el okey al Juancho, que comenzaba la entrevista. A través del plexiglás de la consola de emisión se veía al Jefe de Emisión retirándose.
-Vera señor locutor –comenzaba así Karamazov, al tiempo que miraba de cotelete a Mama Bunda – Alguna tarde, después de escribir sus cartas, mi abuela tuvo el ánimo de contarme de antes, cuando era una niña y jugaba con sus hermanos por la casa. Me contó con gracia, que aunque era la única mujer entre sus hermanos, siempre era ella quien se inventaba las travesuras; y no lo dudé, recordando como robaba tomates o cebollas sin que los indios del mercado lo notaran. Siempre llegaba riéndose de ellos desde el principio, diciéndoles que cada vez la vida estaba más difícil. Y los marchantes aprendían a quererla y dejarse robar por ella.

-Disculpe un momento Karamzov – decía El Botija, al tiempo que por los parlantes estratégicamente puestos por los ingenieros de sonido, brotaba lo siguiente:”Botija estamos colmados de internautas ansiosos por conocer la historia del gato” – Juancho no lo vuelvo a repetir, ¡¡Silencio, coño!!
Mama Bunda miraba de reojo la escena entre el locutor y el Jefe de Emisión sin entender nada, claro la pobre anciana andaba un tanto lela. Al mismo tiempo se reacomodaba El Botija en el asiento del entrevistante y escuchándose el crujir del mismo al acomodarse.


-Señora Bunda, bienvenida a nuestra emisora radial. –decía El botija.
–Gracias a usted -hacía mención la anciana un tanto venida a menos a causa de su lumbago y artritis cervical. Este último malestar era causante de sus travesuras extrayendo naranjas, y verduras de distinta procedencia. Se agachaba bastante para pasar desapercibida, aunque los feriantes hacían la vista gorda cuando la veían sustraer sus mercaderías.

-Che Botija, tenés unas cuantas llamadas ¿Qué hago? – Se llegó a escuchar decir. –Pasala Juancho.
-Si…¿Quién nos habla?
SergioMC, botija.

¿Qué nos tiene para aportar don Sergio?
Hola! me gustó mucho, me pareció muy chistoso tu cuento Karamzov, jejeje
Un abrazo. – Se es cuchaba decir por los altoparlantes al tiempo que el locutor observaba al escritor famoso.
– Pero si no empecé a relatarles – acotaba en tanto Kartamzov. - Bienvenido Sergio, estan a tu alcance las maravillas del octavo arte, ¡¡jajaja!! Inventa, juega, piensa, estas listo para zarpar amigo....

-Doña Bunda decía… -mencionaba EL Botija al tiempo que retenía unas palabras initeligibles procedentes de la octogenaria. – No se llegó a entender lo que la anciana hablaba más para si que para la audiencia de esta prestigiosa Radio.

-Karamzov, retornando a la historia de su anciana abuela aquí presente..- decía EL Botija – Mama Bunda poseía un loro parlanchín además del gato. -Con su respeto don Garbanzo. - Se apreciaba al gato amarillo, y gordo por el techo del Plató. Gordo porque se comía la comida especialmente puestas por los diseñadores de interiores. Luego comenzaba a bajar el Garbanzo muy tranquilo, muy galán, hermoso, echándose a los pies de su amo.
-Efectivamente Botija… –mencionaba Karamzov al tiempo que se cortaba la audición.

Fuera de radio
Doña Munda, aquí le traigo su plato con un guisadito. ¡Las espumillas le gustaron tanto a Roque que se las comió el solo! – La muñeca Inflable le decía con todo cariño a la anciana madre de Karamazov. En tanto su esposo el Jefe de Emisión, EL Juancho le hablaba tan amablemente, y hasta le llegó a preguntar respecto a su gato amarillo y negro.
-Asi es Botija – mencionaba Karamzov al tiempo que se retiraban - mi mamá le dijo que andaba en celo, y la vieja se rió, se despidió y salio elogiando los cuadros de el Santísimo que estaban en el corredor. A todos los que en la emisora estábamos presentes nos pareció tan raro porque la señora era una hiel, y no saludaba a nadie. - ¡Esto no me lo tocan! - Se terminó escuchar decir por ahí.

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