El correo de doña Metriche

Soy un mensajero sin nombre ni historia, me llamo lo que mi dueño indique. Se me identifica con un seudónimo, también, si no le gusta a mi dueño ni eso tengo, soy innombrable, alias conmigo pues.
No se si ustedes saben, soy un cartero, por tanto no he de explicar que el lugar de trabajo es el Correo.
Este no es un correo como el de los humanos, o sea vosotros, que bien explotáis mi cualidad de mensajero. Es un Correo E-mail, o sea, llevo y traigo los mensajes de acá para allá y de allá para acá.
Me mandan a llevar un recado, o un documento desde vuestro ordenador a otro.
Como sucede con cualquier sobre enviado por correo, éste posee la dirección de destino.
Mientras esto sucede, pasa por una serie de computadores, en forma de salto hasta llegar a su destino.
Cada una de éstas, en el medio del camino, revisa si dicho paquete no le pertenece; si así fuese queda ahí normalmente hablando “Un Servidor”.
Como el envío se da como en forma de una serie de paquetes conmutados, se necesita un Encargado principal de la Oficina.
Cada mensaje se divide en pequeñas partes, que pueden viajar por caminos distintos, dependiendo de la carga de las “Redes” hasta llegar a destino.

Yo, Programa de correo