Le doleur exquise- The Interviu

if you leave me...
can i go with you?


Por directivas de la emisora, se opto hacer pública la siguiente audición. Basado en un texto homónimo de una escritora. Sintonice el dial en la siguiente frecuencia, para ver sus antecedentes: Le doleur exquise

Para todos los escribas-escuchas.
La emisora más oriental del charco rioplatense,
con humor basado en una historia de pepsi
tiene el agrado de presentarles:

La emisora mas oriental de los pagos rioplatenses.


** Le doleur exquise**

Miembro de
La Cofradía de las Tres Marías
Reino del más Aquí

Hoy el Plato de la Emisora se ha rediseñado solo. Con una panorámica de la Isla de Manhattan el corazón comercial y de negocios de la Ciudad de Nueva York, el bajo Manhattan al sur de la isla se apreciaba con todo su esplendor.
De forma de un observatorio cerrado, una panorámica de de 360 grados se apreciaba todo el contexto de la ciudad que nunca duerme.
En mullidos sillones, con luces que demarcaban un los espacios del Plató Principal de la emisora, El Botija y la Pepsi más burbujeante de todas, estaban, en un mano a mano tomando un daiquiri.

-Botija, esto no parece la emisora que tanto he escuchado- Pepsi, vestida con una colección primavera_verano, poseía un jeen de cuero apretado con cadenas colgando, uñas pintadas de color blanco y otras de negro, así como taches en carácter de accesorios. Por su contraparte el locutor de la emisora, poseía botas militares, cadenas y aretes en la oreja. De fondo se escuchaba en todo el estudio una música heavy metal muy estridente. En esa tarde primaveral había que dejar pingando a las mujeres. El Juancho auspiciaba de barman, la muñeca inflable era la mesera.

-¿Que nos tenías que decir pepsi?
Hay más de un millón de hombres solteros en Nueva York. Y en Manhattan, la gente se acuesta y se levanta a todas horas. Los taxis siempre paran y los delis nunca cierran.
-¿Qué se van a servir?- la muñeca inflable con una bandeja en la mano aducía.
-Una cajetilla de Marlboro para ella y un Johnnie Walker para mí.
-Enseguida- volando se retiraba hacia donde estaba El Juancho.

-Y yo que siempre quiero despertar en la ciudad que nunca duerme…no es por desvariar, sino por variar- me comentaba pepsi, burbujeante de alegría.
-Ya ve no será la city, pero hicimos un buen trabajo para que se sintiera a gusto entre el Edificio Crysler, y el bajo Manhattan.

-En referencia a “le doleur exquise”, estuviste viendo algo de esa serie en lugar de la teletienda, que es muy útil no obstante. Por ejemplo, hace un mes que te comprastes el cepillo svelform y dando fe de que funciona maravillosamente. Y de que llevastes 2 sábados saliendo con tu melena, lisa, bien peinada, brillante e impecable. ¿Qué hay de eso, pepsi?
Mira Botija, que es cierto. También comienza cada episodio, con esa imagen de Carrie salpicada que mira con muy mala hostia a su otra imagen pegada en el autobús que pisó el charco. El poster de Carrie tumbada en el sofá y la frase “carrie bradshaw knows the good sex *”.
¿Y si cambio la frase del póster por la de otro famoso póster “i want to believe”?, ó por no otra no menos popular, popularizada de “the truth is outh there”. Y el asterisco por un ovni… o por un improperio… o por un ovni y un buen taco.
El Juancho y la Muñeca inflable, detrás nuestro se estaban bebiendo todo lo que en el mostrador había.

-¿Decías pepsi?
Y en menos de four ó fox horas farfullando en la ducha. Me gustaría cantar, pero siempre me doy algún golpe antes, ¡coño!.
No es que me identifique con Carrie bradshaw y su columna de sexo. En tal caso, más me identificaría con la Carrie de Stephen King. Lo digo sólo, porque aquella también farfullaba en la ducha, aunque por otros motivos…

-Botija, ¿te puedo hacer una pregunta?
Largala.
Desde aquí se ve todo. Los coches y los taxis en las calles, como de juguete. Las avenidas, los edificios, el Central Park, el bajo Manhattan, la Estatua de la Libertad allá a lo lejos. Tienes que tener en cuenta antes de subir el estado del día porque son muchos los días que las nubes no dejan ver el final del Empire y si subes así… imagínate la escena. Yo conozco a alguien que subió a las Torres Gemelas cuando todavía eran símbolo de Manhattan y al llegar arriba tuvieron que darse la vuelta porque sólo veían nubes. Y ustedes lo lograron. ¿Cómo lo hicieron?
El botija se reacomoda y la mira:
Este… En fin, que ahora mismo al hilo de ésto, me estoy acordando de otra serie que nunca he visto. Lo que pasa que no escapo a la publicidad, ni siquiera a la de las cadenas sin otra publicidad que la de sus propias emisiones. En este caso, la fox.
El anuncio dice algo así como “puedo ser un ingeniero, puedo ser un piloto, puedo ser cualquier cosa! pero no sé quién soy” the pretenders. Y de paso, se me viene también al coco, otro capítulo de sex and the city: le doleur exquise.

-Juan mandá otro daikiri para la mesa de los entrevistados- decía la muñeca inflable –no muy cargado.

-Pepsi , me están molestando estas botas.
Y a mi Y ese sería el doleur exquise. El zapato estrecho de tacón de aguja, el 4x4 que estoy usando, tan bello como doloroso para tierra o asfalto, me esta gestando un doleur exquise.

-¿Te gustó la entrevista pepsi?
Si. Pero fue más fácil cuando en el siglo XIX, fui aquel trampero ruso con bigotes y gorro de astracán. Bebía vodka, comía huevos fritos y traficaba con los indios. El único problema es que no pude cazar nunca a aquel oso. Y por eso me tuve que reencarnar…

-Largen la fumata, que les están haciendo decir sandeces a los dos- por ahí alguien decía.

Una audicion de Radio Guri