Aquelarre - La interviu

Por directivas de la emisora, se optó hacer pública la siguiente audición basado en un texto honónimo de mexicanísma de pura cepa.

Para todos sus oyentes.
La emisora más oriental del charco rioplatense,
basado en una historia personal Rocío
tiene el agrado de presentarles:

** Aquelarre **
La Joda - ¡¡ Viva la pepa, que no ni no !!

Radio Gurí - Miembro de
La Cofradía de las Tres Marías
Reino del más Aquí


Radio Gurí, la radio más prestigiosa de los pagos rioplatenses trasmitiendo para los escriba-escuchas de este foro tan prestigioso. En una mesa ovalada esta vez tenemos varios comensales, pues hoy trataremos si somos nada o no.

-Diga Don Juancho, ¿somos o no somos nada?
Vera usted don Botija, no se si usted lo sabrá, como decía, antes de borrar los textos loe escritores deberíamos ponernos en huelga, acudir al foro de quejas, pero... ¿Se han dado cuenta de en qué cosa se ha convertido ese foro? Nuestras mujeres andan un tanto revueltas, con eso de que los escritores malditos andén re-escribiendo los telones, casi se me quema la salsa.

-¿Salsa?
Y si Botija, vera usted desde que mi mujer anda con esas juntas, tengo que hasta limpiar la caca del bebe, limpiar la casa, y lavar la ropa.

-Venga paca doña Rocío uste con eso de los mariachis, la tequila con su sal en la mano me anda revoloteando el avispero. Sino míremelo al Juancho, que anda con unas ojeras que le llegan al piso.
Verás Botija. Yo, soy una inocente mexicana, que me levanto todos los días, atiendo a mi esposo como se merece, no sea cosa que ande volando por nidos ajenos. Cuando los gurises, como ustedes dicen los rioplatenses, tienen que ir a la escuela, soy la que le preparo las pacholas, el membrillate, el clemole o el pollo con morelos. Luego despierto a mi marido que se pone un tanto juguetón. En una palabra soy una inocente mexicana del centro de mi adoradísimo Mexico.

-Vo Juancho, dejá la consola y venite paca.
A la orden patroncito.
La muñeca inflable anda en cayola, por no permitir a nosotros los personajes masculinos de los escritores, intervenir.

-¿Decime Juancho donde anda esa Muñeca Inflabe, que dijo a la Emisora que anda engripada?
Esta con un dolor de jaqueca que la madre. Ni me hables de ella, que se me puso con una ropa que hasta me dió celos.

-Parecen que se fueron de juerga y anduvieron un tanto revoloteadas, ¿qué hay de cierto Juancho?
Fijate locutor, que las concursantes se esforzaron en mantener alejada a la enfurecida muñeca inflable de Ángela, mujer fina y distinguida de movimientos cadenciosos y elegantes, larga y oscura melena, piel, color miel y ojos, de un azul intenso como el mar. Los parches que exhibe la muñeca inflable en algunas partes de su plástica anatomía no le permiten olvidar como fue apuñalada arteramente por aquella infame mujer, todo porque quitármela. No te la voy a mencionar a la Angela, por respeto a vos.

-Angela… Bien que nos hizo mal. Me acuerdo cuando estuvimos en “La Hacienda”, el lugar de infancia del Gurú. Aquel lugar en el interior del Uruguay, el pueblo de Carmelo. ¿Te acordas Juancho, cuando nos vino a buscar Rubinstein en el sulky?

-¿Usted opina lo mismo Don Clavo?
Verá Don Botija, tomado las palabras de Don Blake, Muy muy interesante, le pido perdón al hombre, demostrando que aunque ateo, tengo fe en las mujeres. A muchos nos pasa. Por eso esta platica para mi, es uno de los mejores que he escuchado hasta ahora en esta lugar.

- Lo veo pensativo Juancho.
Este, perdone es que estaba pensando sabe Botija. Es interesante el tema que trajo Don clavo... siempre se dice... o dicen... que al final, cuando estamos por morir, en el ultimo intento desesperado al enfrentar lo desconocido... como un acto de ultima esperanza que se aferra a la vida y para que esta no termine y de alguna manera continúe... imploramos creer... como una necesidad última... para no sentir que todo se acaba... aunque se acabe...

-Aquellos que recién entran a la audición, tenemos que decirle que nuestras mujeres en un arrebato de joda, se fueron a un en contra de lo que pudiera pensarse a un nigth club lleno de streapers , y masculinos tuitos. Joda total. Pero había algo que las unía: todas eran prófugas. Sí, habían huido, al menos por esa noche, de las páginas de algunos cuentos colocados en una WEB. Eran las protagonistas olvidadas por sus autores, quienes ingenuamente creyeron que con crearlas, colocarlas en una página y aderezarlas con algunos comentarios benévolos, constructivos o francamente negativos, podrían relegarlas para siempre en el abandono.

-Botija- le dice el Juancho. Fijate que hasta la Angela volvió. Yo me pregunto ¿Cómo hizo para volver?
Hay un silencio en el Plató principal.
-Permítame- terció Biblioteko. -Por encargo de la Junta Directiva de la Emisora Radial Rubinstein se que hacer cargo de lo que aconteció con esa fémina, llamada Angela. La tal Ángela, resultó ser una damisela de cuidado. El Paso era una posada con abolengo. Una sólida construcción, en piedra y madera. Disponía de numerosas estancias en la planta superior; un gran salón comedor y una taberna en la zona inferior. Las caballerizas y bodegas, siempre limpias y bien pertrechadas. La posada había pertenecido por varias generaciones a los Alarcón. Carlos y Manuel eran hermanos, los últimos de su estirpe. Toda su familia había perecido víctima de unas fiebres. Ahora, rozando la treintena, estaban solos frente al legado familiar. Trabajaban duro. Las diligencias hacían parada allí. Atendían a los cansados viajeros que ansiaban comer, refrescarse y reposar para continuar su camino. Así transcurría su tranquilo día a día.

-Bua, bua- El Botija se pone a llorar, mientras unos recuerdos. “Bienvenida Angela a nuestra emisora- le dice El Botija a nuestra estimada entrevistada catalana. El locutor vestido a la vieja usanza criolla de pura cepa, gorro de manga, pañuelo al cuello. Poseía una camisa con mangas flotantes, modelo ruso y pechera con florestas y nido de abeja. Faja pampa de puntas pendientes hasta medio muslo. Botas de potro, cosidas en la punta o de "medio pie" Espuelas nazarenas de plata. De esa manera recibió a ese ángel catalán. “el locutor se recompone inmediatamente.

Mientras tanto, Ángela, misteriosa mujer quien dice provenir de un lugar llamado “El Paso”, conversa con Jessica quien se queja amargamente de que, cada mes, cuando se le presenta el “síndrome monstral” su compañera de habitación blande una espada de juguete imitación de Excalibur, con piedras de cristal incrustadas en la empuñadura, de plástico duro, filo largo y brillante, bien recubierto de pintura plateada, que da el pego de una espada real.
–Mi compañera está loca, loca peligrosa- gime Jessica a punto de transmutarse en Dragón.
–¿Una espada de Juguete?- dijo Ángela- sus labios, carnosos, sensuales, esbozaron una sonrisa burlona- Se acercó al oído de Jessica, mientras depositaba subrepticiamente en la bolsa de su saco un afilado puñal- Toma, con esto tu dragón interior resurgirá cada mes, como lo dicta la naturaleza, y de nada le valdrá a tu compañera su espadita de plástico.

-¿Y usted Jessica?- le dice el Juancho, pues hasta donde sabemos Rubinstein se llevó a la Angela pa Ciudad de las Almas Purgantes, quedando de cabaretera en un nigth club?

-Dejala así- dice el Botija – Clarissa Morrison, Buenos días.
La solitaria figura de Clarissa Morrison se notaba triste, desdibujada, ya que su historia de origen fue borrada inicuamente por su propio autor, pero estaba tratando de rehacer su vida gracias a los numerosos comentarios, vertidos por diversos escritores, sobre su personalidad. Hasta el momento había recordado que vivió en un piso de la calle Ryden y que tuvo cinco esposos, pero estaba segura que debería haber un sexto. Ya lo recordaría.

-A ver Biblioteco mostrá el caso de Clarissa Morrison?- dice el Botija
Sobre la cara de todos los personajes aparece lo siguiente:
Una viuda negra en todos sus términos. Cuando aparece Doña Victoria, doña metiche yo no pienso en Clarisa como la mujer desconocida del retrato, la empiezo a sentir familiar. Después de todo, estoy enterado de ciertos asuntos que van más allá de las conversaciones triviales. De modo que ella estuvo casada con un escritor. Y según la vieja Victoria, era al que más había amado. estuvo casada con un escritor. Y según la vieja, era al que más había amado. La miro y pienso que no sería difícil enamorarse de aquella mujer con locura. Me la imagino desnuda y el fuego del deseo empieza a quemar mis entrañas.
Al parecer lo interesesante del caso fue que cuando el escritor, que a su vez era un personaje, quiso saber sobre esta femme fatale golpeó las puerta donde supuestamente vivía doña Victoria, sin encontrar a nadie. Claro era un fantasma.
Juana, recién divorciada, comparte con una joven de unos veintidós años, aproximadamente, de aspecto un poco memo y con una mujer inconfundiblemente citadina que. luciendo una melena, lisa, bien peinada, brillante e impecable, se había quitado sus altas zapatillas y cómodamente apoyaba sus pies descalzos en una silla, mientras realizaba unos comentarios sobre un capítulo de la serie sex and the city:
–...Y ese sería “el doleur exquise”. El zapato estrecho de tacón de aguja, el 4x4 de la mujer, tan bello como doloroso para tierra o asfalto. Pero en la serie, se referían al doleur exquise como a un par de zapatos más terribles aún (porque además no pasan de temporada). A los hombres. A uno en concreto, a uno en general, que casi todo chichirimundi tiene en su vida: mister big.

-¿Que haces pepsi, te tenemos por la Radio?
Hola Botija, y yo creía que me ibas a regalar un reloj de oro Pate Philip- contesta la más burbujeante de las colas. Decime Botija ¿If you leave me? ¿Can I go with you?
-No me chamusques en gringo, ya te dijo Rubula, que ese amor es imposible pies prefiere la cocacola.

-¿Te acordás Pepsi la interviu en la Nueva York?
Tuvimos que remodelar el Plató. De forma de un observatorio cerrado, una panorámica de de 360 grados se apreciaba todo el contexto de la ciudad que nunca duerme.
En mullidos sillones, con luces que demarcaban un los espacios del Plató Principal de la emisora, El Botija y la Pepsi más burbujeante de todas, estaban, en un mano a mano tomando un daiquiri.

-Botija, esto no parece la emisora que tanto he escuchado- Pepsi, vestida con una colección primavera_verano, poseía un jeen de cuero apretado con cadenas colgando, uñas pintadas de color blanco y otras de negro, así como taches en carácter de accesorios. Por su contraparte el locutor de la emisora, poseía botas militares, cadenas y aretes en la oreja. De fondo se escuchaba en todo el estudio una música heavy metal muy estridente. En esa tarde primaveral había que dejar pingando a las mujeres. El Juancho auspiciaba de barman, la muñeca inflable era la mesera.

-Si Casablanca ¿qué tiene que decir que lo veo inquieto?
Gracias Botija. Vera Juancho. Ella se lo pierde, seguí caminando con la cara en alto, cruzá la calle con un caminado decidido, eso si, no mires atrás. Verás que en unos años ella va a estar arrugada y la osteoporosis no la va a dejar caminar, y vos estarás alegre, sano y en tu gloria. Ella se lo pierde. La cosa con las princesas como ella es que no son amigas del tiempo, esperáte y verás como termina la pobre: sola, vieja y olvidada.
-Sabes Botija.- dice Juancho - Me he quedado sin palabras, sin pensamientos y hasta sin respiración, lo único que funciona ahora mismo en mi cuerpo son los sentidos. La piel se me ha puesto de gallina, no sé muy bien si debido al paseo de su mano por mi cuerpo, a los besos y palabras que me atacan desde el cuello o a la presión de su cuerpo contra el mío. Soy incapaz de reaccionar, y lo peor eso a ella le pareció una buena reacción.

Radio Gurí
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