Posada El Paso - La interviu

Por directivas de la emisora, se opto hacer pública la siguiente audición. Basado en un texto honónimo de una escritora.
Sintonice el dial en la siguiente frecuencia, para ver sus antecedentes: Posada El Paso


Para todos los escribas-escuchas.
La emisora más oriental del charco rioplatense,
con humor basado en un relato de Margarita,
tiene el agrado de presentarles:


Posada El Paso
Una entrevista de Radio Gurí


No podía dejar de besar esa piel,
me daba igual el lugar que ocupaba mi boca,
solo quería sentir el contacto con su piel.
Llegué a sus pechos, la despojé del sujetador
y no pude hacer otra cosa, más, que quedarme
como tonto mirándola y acariciándola,
como si se tratara de una muñeca de porcelana.



La arquitectura y el interiorismo proyectan espacios relajados y eficientes. El Plató Principal con estilo rústico ha sido redecorado en forma de posada, convencidos de que el buen diseño y la organización espacial, son claves para el correcto desarrollo de la entrevista.
En el centro tenemos una vieja mesa de campaña construida con troncos, madera y piedra. El espacio de Plató cuenta con cómodos sillones donde se puede se puede pasar una tarde, acompañada del cálido hogar a leña.


-Bienvenida Angela a nuestra emisora- le dice El Botija a nuestra estimada entrevistada catalana. El locutor vestido a la vieja usanza criolla de pura cepa, gorro de manga, pañuelo al cuello. Poseía una camisa con mangas flotantes, modelo ruso y pechera con florestas y nido de abeja. Faja pampa de puntas pendientes hasta medio muslo. Botas de potro, cosidas en la punta o de "medio pie" Espuelas nazarenas de plata. De esa manera recibió a ese ángel catalán.
Pues gracias, hombre – responde ella. El Juancho, al verla duda por momentos. Mira su muñeca inflable y observa esa preciosidad de fémina bellamente delicada. Unos cuantos ojos quedan embelesados con su andar cadencioso. Sí, la naturaleza había sido extraordinariamente generosa con aquella criatura semi divina. Su llegada a la mesa, terminó por sacarlos del embeleso.


-Estimada Angela –al locutor por momento se le cae el poncho patrio, cuando ella lo mira con esos ojos verdes oliva.
¿Quién es él – Ella menciona.
-¿El..?- El Botija mira hacia atrás y aprecia el plexiglás del Centro de Edición de la Emisora. Lo que ve lo deja estupefacto. Se apreciaba la muñeca inflable que iba cayendo a un costado sobre la consola.
-Juancho…No puede ser.- Pensaba para si El Botija, mientras apreciaba a Juan levantando el tubo del teléfono, observándo la entrevistada, mirando sus manos, se tocaba el pelo… estaba nervioso. – Nooo, Juan no, pensaba para si.


Juancito que hermoso nombre –de momento escuchó El Botija. Ella, con su pelo negro y rizado cayendo sobre su rostro como una catarata enmarcando su rostro bello, anguloso, de labios gruesos y rojos, de nariz pequeña y chata, de ojos negros como el azabache. Su cuerpo regio y robusto, con unos pechos perfectos, ni muy grandes ni muy pequeños, sus caderas marcan la curva sublime de su cuerpo.


-¡¡Hee!! – Esas palabras, para El Botija fue como un aterrizaje forzoso.
–Angela sigamos, ¿cómo es que terminó pernoctando en La Posada?
Ella vuelve los ojos verdes hacia El Botija, unos ojos cubiertos por unas cejas abundantes y dice:
-Cariño. Caminaba aprisa bajo un manto lluvioso y sobre un camino enlodado. Caía la tarde y el cielo cubierto daba aspecto plomizo al paisaje, solamente interrumpido por algún relámpago. A lo lejos divisé un pequeño centelleo. Aceleré la marcha dirigiéndose hacia él. Al acercarse distinguí una casa. Llegué y respiré algo más serena. Mis ojos se alzaron y repararon en el letrero de madera. La inscripción indicaba, “Posada El Paso”. Tomé el picaporte y golpee con mis últimas fuerzas.


-Por aquí tengo… -déjeme ver …-El Botija revuelve un mar de papeles mientras algunos se caían. –Si de la familia de los Alarcón…. Unas manos se adueñan de sus gafas de leer. El Botija pega un respingo para atrás haciendo crujir el respaldar del sillón.
-Disculpe el atrevimiento –había mencionado Angela con una voz melosa – Le queda mejor así.


El Botija queda sin habla, mientras la observa. Eso provocó un auténtico terremoto en el corazón de El Botija. Al verla hacer ese gesto, un impulso le levantó, tirando los papeles de la entrevista que reposaba en sus piernas al suelo, sin despegar los ojos de ella. Era la joven más bella que había tenido la oportunidad de entrevistar. No era como las muchachas del pueblo. Parecía fina y distinguida; sus movimientos eran cadenciosos y elegantes. Su larga y oscura melena de ensortijado cabello, al andar, cobraba vida; su piel, color miel, se adivinaba como la seda; sus ojos, de un azul intenso como el mar; sus labios, carnosos, sensuales. Bajo aquel ligero ropaje de hilo se adivinaban sus curvas, repartidas magistralmente por su escultural anatomía. Sí, la naturaleza había sido extraordinariamente generosa con aquella criatura semi divina.


-¡¡Shh!! –había dicho ella – Fue en ese instante que se acercó y besó suavemente al Botija. Fue un beso muy tierno, tan sólo pegaron sus labios. El locutor soltó sus manos, la observaba y no perdía ni un solo detalle de ella. El tiempo parecía pasar lentamente.


El Botija retiró la silla y le sirvió un café. Juan le preparó unos huevos con tocino. Se sentaron con ella, mirando divertidos como devoraba el desayuno; por un momento el hambre borró aquella grácil elegancia “Su nombre. No podía ser de otra forma”, pensó El Botija
“Qué bien le sienta el nombre”, caviló Juan sin su muñeca inflable. Siguieron más preguntas. Querían saber qué le había pasado. Cómo había llegado allí, andando bajo aquella tormenta, sola, exhausta, herida…Ella les contó que las únicas imágenes que veía en su mente eran las de un lujoso carruaje, con dos personas mayores, un caballero y una señora, con apariencia distinguida, posiblemente sus padres, no estaba segura. Iban por un camino boscoso, la tormenta, la lluvia, un rayo, el relinchar de los caballos, y luego: la nada. Su siguiente recuerdo: caminaba sin rumbo hasta que vio una luz y llegó allí. No pudo continuar. Sus sollozos estallaron con violencia.
La calmaron, “no te preocupes. Ya recordarás”. Los Alarcón le habían ofrecido su Posada como casa, durante el tiempo que fuera necesario. Prometieron ayudarla. Indagarían lo ocurrido.


De repente suena el teléfono. Eso los pone a ambos en la realidad. Se hallaban en la emisora, supuestamente entrevistando a Angela.
–Juan atende – mencionba El Botija embelesado por el efecto de Angela.
-Emisora radio Gurí. ¿Quién habla? – Juan dice.
¿Por qué no atendes el teléfono, Juanchote? – Se escucha la voz de la muñeca inflable decir.


- Te llamé porque ayer sentí algo que no había sentido jamás. Cuando llegué al bar te vi de lejos, fuiste lo primero que mis ojos observaron; y estoy segura que me sonreíste. –Le mencionaba Angela al Botija.
En el ínterin, Juan hablaba con la muñeca inflable.

-Cuando hiciste eso, el Juancho te empujó, pero, ese segundo que te vi sentí algo muy fuerte en mi pecho; fue como una conexión... – dijo Angela viéndole a los ojos de El Botija.
-Eres muy linda. Lo sabías? – le dijo el locutor.
No, no quiero que me digas lo que todo el mundo acostumbra a decir, quiero saber si sentiste algo; ayer yo sabía que te querías ir, sin embargo te quedaste y platicaste conmigo – continuó Angela diciendo – ¿por qué te quedaste conmigo?
..no lo sé con exactitud – contestó El Botija – pero, me sentí seguro y en paz al tenerte a mi lado... no puedo explicarlo –el locutor de la emisora le dijo.


Quien empezó a besar a quien era lo de menos. No era un beso de amor ni lento, era un beso desesperado y pasional. Una búsqueda de la lengua de la otra sin descanso alguno. Una y otra vez El Botija saboreo sus labios, mordiéndolos sin demasiada fuerza y sintiendo lo mismo que los de ella. Su lengua se paseaba una y otra vez por los dientes de ella y, de vez en cuando, entraba en lucha con la de El Botija. El locutor sintió sus manos en su espalda, bajo la camiseta, arañando la piel desnuda.


-¡¡Heyy!! , Que alguien baje el telón, estamos en el aire. - Se escuchó decir por ahí – Que papelón por Dios.


Fuera de la audición. Otros.
Angela y El Botija se dirigieron hacia a la puerta y una vez allí se miraron una vez más. Cuando iba a abrir la puerta ella le cogió la mano y acercó sus dulces labios a los del locutor y le besó de nuevo, con suavidad y lentitud estudiada para hacer que su cuerpo respondiera casi sin querer a ese estímulo.


Querida Muñecota inflable:
Te escribo esta carta porque es la única forma que veo de que pueda decirte todo lo que me pasa sin que me arrepienta de hacerlo mientras estoy delante de ti. Me llevas teniendo en vilo muchos meses. Y creo que tengo razón en lo que te dije del por que era. No quiero seguir así. Hace ya tiempo que deje de creerte, y talvez de amarte. Eso ya no lo tengo tan seguro pero lo mejor es que me olvides y que sigas tu vida sin mí.
Juancho


Ángela se perdió en sus pensamientos, un instante.. A la Muñeca inflable dormida placidamente en el lecho de Juan.. Fue hasta allí. Subió a la cama sentándose a horcajadas sobre ella. Se inclinó y la besó. La muñeca inflable apenas tubo tiempo de abrir los ojos. Sintió un punzante dolor en el pecho que le cortó la respiración. Angela apuñalaba con una furia y fuerzas inusitadas para una joven delicada como ella. Intentó atrapar sus brazos, pero no pudo. Se asfixiaba. Ella hundió el puñal una y otra vez en una danza frenética sin fin. Paró. La muñeca del Juancho parecía de trapo roto, desgarrada, sanguinolenta. Angela se irguió. Vio su imagen reflejada en el gran espejo de la alcoba. Toda ella estaba bañada en rojo. Arrojó el puñal. Miró sus manos ensangrentadas y las lamió, paladeando la vida.

La locomotora silbó sacándola del trance. Sonrió a El Botija. “Siéntate, cielo. Ya salimos”, le dijo. Acomodó su maletín junto al suyo. Frente a ellos, un caballero admiró la belleza de la joven, furtivamente, dejando de lado el artículo del diario que estaba leyendo.


Por directivas de la Dirección de la Emisora.
Se suspende hasta nuevo aviso por comportamiento indebido, al señor locutor Don Botija y el Director de Emisión y Recepción Don El Juan. Hasta que termine la investigación de ésta audición, los señores mencionados no percibirán sueldo alguno.
Se solicita la intervención del Gurú de las Artes Predictivas, señor Rubinstein a los efectos de dilucidar el comportamiento de ciertos empleados de la Emisora
La Dirección de Radio Gurí.


Fuera de la Radio.
La muchedumbre esta piqueteando el acceso a la Emisora del personal ajeno a la misma, o sea a los investigadores del caso. Ya hay carpas de campaña por toda la Emisora. Dentro , ésta se halla tomada por asalto.
Cartelones y abucheos hacia la los integrantes que conforman la Junta Directiva de la Emisora.

-Qué vuelva EL Botija – Un cartel sindical decía. Debajo se mencionaba “Sindicato Unico de Periodismo Radial y Televisivo Independiente Por una Internet Libre. (S.U.P.R.T.I- PIT_CNT)

-Arriba Juancho y la Muñeca Inflable –Tus seguidores más acérrimos por un amor sin frontera y clases. Debajo Madres de Empleados Radiales y Televisivos por una Internet Libre (M.E.R.T.I- PIT_CNT)



Aunque no se quiera creer.
Ha sido una audición de Radio Gurí
La Emisora más oriental de los pagos rioplatenses.