Dama andante - La entrevista

Por directivas de la emisora, se opto hacer pública la siguiente audición. Basado en un texto honónimo de un escritora.
Sintonice el dial en la siguiente frecuencia, para ver sus antecedentes: Dama andante.


Para todos los escribas-escuchas.
La emisora más oriental del charco rioplatense,
con humor basado en un relato de Ñam,
tiene el agrado de presentarles:


Dama andante
Una entrevista de Radio Gurí


En un ambiente distendido, en el Plató de la emisora se halla como entrevistado Rubula. Como es de costumbre, por el lado de la emisora se encuentra el Botija, pulcro con su traje negro y corbata púrpura.
Con un fondo de música clásica, el locutor de la emisora se encuentra frente al escritor.

-Rubula, antes que nada. Bienvenido a la emisora. – Menciona el locutor.
Gracias Botija – menciona éste. –Rubula con traje de también oscuro, lo mira. Delante de él se encuentra el micrófono y un baso de agua.

-Tenemos como tema de hoy un relato a ser comentado de una apreciada compañera escritora, que se denomina “Dama andante”. Por directiva de la emisora debo mencionarle, señor Rubula, que el tema a tratar versarán sobre ciertas apreciaciones que usted ha hecho. Dejado esto en claro, pasemos de lleno al tema, ¿no le parece? –El locutor deja los escritos sobre la mesa de caoba y lo mira.
Estoy de acuerdo, señor Botija – menciona el señor Rubula.

-Veamos pues. ¿Qué apreciación a primera vista tuvo usted ante lo escrito por la señora Ñam?
Vera Botija – menciona Rubula – Realicé un comentario a Ñam tomándola como “Dama andante”. Me refería, a cuando José le dijo a su madre que ella había tirado la piedra. Y era cierto, fue ella. José venía hacia donde estaban con la sonrisa torcida. La dama andante se agachó a coger la piedra y en el segundo siguiente se la pegó en la cabeza. Y funcionó, José se quedó quieto como un poste, tapándose la ceja izquierda, mirándolos con la boca abierta, hasta que empezaron a caerle gotitas en la camiseta y se puso a llorar. De repente, como traído por un rayo, apareció don Alejandro y la llevó a ver al director agarrándola del brazo. No estaba asustada, sabía que no iba a pasarle nada tremendo: una regaña, deberes extra, tres días sin recreo. En cambio iba bastante curiosa, nunca le habían llevado al despacho del director.

-¿Si?- el locutor le dice detenidamente. Aprovecha el momento para beber su vaso de agua. La cara él, se hallaba a un palmo de la de Rubula.
Bueno. –Rubula aprovecha la ocasión de sorber un poco de agua también.
En efecto no resultó nada grave del asunto de la piedra. Más bien al contrario, porque a partir de ese día también a José le quedó muy claro con quién se las estaba jugando. De vez en cuando era bueno recordárselo a los chicos. Antes de que Simón y ella se conocieran, los chicos estaban acostumbrados a tomar a Simón por un saco de boxeo, una escoria, un felpudo. Simón era de estatura normal, pero hasta los más enclenques lo vapuleaban. Era el pelee oficial de la clase y su labor inmediata, en cuanto se enamoró de Simón, fue poner a cada uno en su sitio. Empezó pateando algunas canillas, repartiendo empujones aquí y allá. Hizo sangrar alguna nariz, y luego ya bastó con poner una cara de las suyas para que la cosa no fuese a mayores.

-Si, hasta aquí esta claro la historia. –menciona El Botija. - Rubula, entre nosotros ¿Qué fue lo que le dijo a Ñam?
Le dije que lindo relato Ñam. Me encantó. Fijate que me apiade del pobre Simón, en vez de ser él que te defendiera eras tú. La dama dragón, guerrera. Siempre refiriéndome a ella. Sabrá Botija que los estudiantes en general son así. Siempre hay uno, que auspicia de bolsa de trapo por ser distinto a los demás. Le dije también que “El amor entre los personajes, eso si golpea Ñam. Es fuerte y a la vez tierno, como el corazón de cristal de Simón.”
Si hice un comentario que pudiera crear discrepancias de opiniones como ser “alguna coma o un punto y coma por demás, halle fuera de lugar. Talvez es que me esté contagiando de Esther o Deinost, que siempre me encuentran algo.”

-Lo consideró ¿cómo Rubula? –Menciona El Botija.
En fin. Un precioso alegato a la incomprensión, y la fuerza del amor. Hermoso relato.

-Permítame ver Rubula. – Al Botija se le cae algunos papeles – a si, acá lo encontré.
Ñam le contestó -Ah, gracias Rubula, qué bien. "El amor entre los personajes, eso si golpea". Qué bonito, Rubén, que bonito esto que dices...
La puntuación: revisión general. Necesitaría yo ahora a un Panchito, a un Deinost, a una Esthercita...

El Botija se tira hacia atrás, y se escucha sonar el respaldar de su silla. Mira a Rubula como interrogándole.
Si se refiere a lo que siguió a continuación Botija, no me arrepiento de lo que dije.

-Qué fue…? – El locutor pregunta inquisidoramente a Rubula, directo a sus ojos.
Mencioné que la van a leer y criticar. Que eran mandados a hacer en eso. Como digo yo, buscando las cinco patas al gato, y que tuviera segura que las encontrarían. Cuando pase, le van a decir a su vez que es tuerto.

-Se refería usted a eso de la revisión general, cuando ella dijo que necesitaría ella ahora a un Panchito, a un Deinost, a una Esthercita...
Mire Botija – Menciona Rubula mientras se sentía el crujir de la silla donde él estaba en el Plató. – No me refería precisamente a esos escritores, sino que lo mencionaba en términos generales.

-Le hice esa pregunta Rubula, pues tengo entendido que el señor Panchitor se sintió digamos “tocado” por mencionarlo de alguna manera. –Menciona el locutor de la emisora.
¿Cómo?

-Déjeme ver – El locutor acomoda sus gafas de leer y revisa – Aquí dice, y lo sito textualmente: “Hola Ñam, te iba a leer, y a criticar, crítica constructiva por supuesto, pero he leído la necedad que acaba de escribir el amigo Rubula y creo que no lo voy a hacer. Sólo te digo que me gusta tu relato y que hubiese podido dar para bastantes comentarios.
Te dejaron en tu hilo un comentario envenenado, Ñam, una pena. Después de la 'perla' de Rubula, a ver quién es el 'mandado' que dice nada aquí. Lo curioso es que yo nunca comenté ningún texto de Rubula; vamos, es que ni me acerco, que me salen granos.
Sólo faltaba que a los pocos que hacemos aquí el esfuerzo de realizar algo de taller de vez en cuando, nos vengan con estas tonterías.”

-¿Qué tiene para decir al respecto señor Rubula” – termina diciendo el locutor.
¿Se refiere a Panchitor, Botija? – Menciona Rubula.

-Efectivamente… -
Mire Botija, creo que no da para más. Lo que le haya dicho a Panchitor, no fue de ninguna manera algo ofensivo de mi parte. Sólo debía aclararle, como pudiese ser el caso de cualquier escritor, que no te mencioné a él, ni a ningún escritor/a.
No me gusta ofender ni ser ofendido. Intenté dar una opinión, nada más. Eso me pasa por meter la cuchara donde no debo, por metiche que soy.
Soy el primero en salir al público diciendo que mi opinión es eso, sólo opinión. Cualquier comentario constructivo, que sirva para realzar la faceta de un escritor siempre a de ser bienvenido. Si mis palabras fueron mal interpretadas, sepan disculpar. Este relato a sido muy bueno, y así, siempre lo vi.

-Me están haciendo seña que se termina el tiempo de la audición, ¿Cómo se siente como interpelado?
Verá Botija. No me molesta en absoluto. ¿Se acuerda el día de la fiesta Botija?

-Se refiere a aquello de los “Primos lejanos – La entrevista” –Menciona el locutor de la emisora.
Si. Recuerdo bien, sino que diga Biblioteco. Le había contestado a Esthercita,
No pienso pasar por revisiones de carácter ortográfico. Entre ella y Deinost, pobre de mí. No sólo le van a encontrar cinco patas al gato, sino que además me lo van a encontrar tuerto.
Lo que es ser imperfecto, no pluscuanperfecto. Me alegro que lo haya disfrutado, pero no creo que tanto como yo al escribirlo.
Me gustan mis escritos con esa pizca de errores leves. Si los detalles no ameritan una revisión de fondo, a ella y Deinost le prometía que la Dirección de Radio Gurí se encargaría de entrevistarlos. Así me cueste, pelear con usted Botija.

-Dijo… Nadie me informó nada. Biblioteco, ¿Dónde estas? – menciona el locutor.
Un hombre pequeño con grandes lentes de leer, que parece caerse dentro de los pantalones, de tez cetrina, chupado de cara, menciona tiene razón el señor Rubula, de acuerdo a la audioteca tenemos una audición donde esas frases se mencionan”
Vera Botija, señor Rubula, un gusto...
El gusto es mío, señor Biblioteco. –Menciona Rubula.

-Lo dijo en el día de la fiesta la que llamamos “Primos lejanos – La Entrevista”-Menciona el locutor.
Si Botija, lo dije. –Menciona Rubula.

- Biblioteco ¿Dónde estás?
Si señor locutor.. –Se escucha decir por los parlantes.

-Perdonen. A sido todo por hoy en Radio Gurí
Bibliotecoo… ¿Dónde estás?


Una audición de Radio Gurí
La emisora más oriental de los pagos rioplatenses.

Referencias según Biblioteco
Primos lejanos - La entrevista.