Imágenes de un sueño partido

La isla estaba conformada por peñascos y laderas empinadas. Sobre el fondo, el mar rugía con una voracidad que si uno se apoyaba al borde del acantilado, sentía en los pies la vibración del oleaje.

-¿Qué más vio?
A lo lejos se veía los restos de una fragata partida en dos. –Se veían creo. Por momento la imagen se desvanecía y volvía a resurgir con fuerza. Por detrás de mí, se vislumbraba una selva espesa y densa. El calor era sofocante. La vestimenta parecía arder. Podía percibir como las rocas del acantilado se derretían a mis pies. A los lejos…

-Vamos, guerrero que usted puede.
-Si.. ¿Qué preguntó?
-La isla…

Algo me hizo mirar hacia atrás. Escuche ruidos de algo que se arrastraba detrás de mí. Me encontraba en un monte espeso durmiendo en mi carpa de camping. Esta, se hallaba al lado del arroyo. La vegetación era espesa y abundante.

-Ruidos, ¿qué ruidos escuchó?

Ruidos que hicieron, que mi mente se disparara a otra dimensión. De golpe me vi frente a un planeta del tamaño de Júpiter el cual, se había formado alrededor de una pareja peculiar de estrellas binarias situadas dentro del superpoblado centro de un cúmulo estelar. Aprecié el nacimiento de un nuevo día de un planeta ubicado en la cuarta franja de planetas desde Antares y Sigma en la Constelación del Escorpión. Algo me llamo de apuro y creía que era mi cuerpo físico que decía que debía dormir.

-Pero..

Luego de cruzar una eternidad de nubes de una consistencia lechosa, me encontré con una superficie oscura metálica, escarpada y llena de peñascos hasta donde la vista me permitía apreciar. Logré asirme al borde de un peñasco y me senté a apreciar, lo que humano nunca pudo ver.

-¿Y?

Vi una cueva, llena de estalgtitas y estalagmitas de algo que parecía metálico. Un ruido de fondo se hizo oír. Una puerta metálica estaba ante mis ojos.
Me encontré ante un túnel, pero artificial. A los costados había luces. Este se perdía en la inmensidad del abismo. En medio otro túnel lo cruzaba verticalmente. Me encontré de golpe luchando con unos seres de forma humanoide y cara ovoide. Sus ojos era lo más que se resaltaban, se parecían a lo de una mosca.

-Luego, ¿qué pasó?
Que.. decía

Empezaba a tomar conciencia. Salía de un túnel que conectaba mis sueños con el estado conciente. Los niños corrían a mi lado en casa, disfrazados de alienígenas. El perro me lambeteaba la cara. Sobre mi cuerpo, uno de los niños había volcado una taza de leche. Me comenzaba a despertar.

-Muy bien. Se puede decir que posee potencial. Pudo mantener la coherencia.


Rubinstein
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Gurú de las Artes predictivas y mentalistas.
Viajero y guerrero astral. Médico en lo paranormal.