Imágenes de un sueño partido. La Entrevista

Por directivas de la emisora, se opto hacer pública la siguiente audición. Basado en antecedentes del mismo escritor.
Sintonice el dial en la siguientes frecuencias, para ver sus antecedentes: Imágenes de un sueño partido basado en un libro del mundialmente famoso y aclamado Rubinstein.


Para todos los escribas-escuchas.

La emisora más oriental del charco rioplatense,
con humor basado en un libro del Gurú de las artes predictivas,
tiene el agrado de presentarles:


Imágenes de un sueño partido
La entrevista


Aquí Radio Gurí trasmitiendo para todos los escribas escuchas de este querido foro, desde la parte más oriental del ciberespacio rioplatense. El tema de hoy a tratar ronda sobre “Imágenes de un sueño partido”. Basado en una entrevista al Gurú, más prestigioso del “entre el aquí y el allá”. Nos referimos al mundialmente y consabido Rubinstein, médico en lo paranormal, viajero y guerrero astral.

Hoy en el Plató de la Radio se encuentra El Botija, locutor de la emisora, y como entrevistados encontramos a Rubinstein y Rubula.
El locutor acomoda sus gafas de leer y mira a ambos entrevistados.

-¿Cómo dice que le va, señor Gurú? – Pregunta El Botija mientras acomoda los papeles para la entrevista.
Muy bien Botija. –Dice Rubinstein, un hombre venido en canas, de túnica blanca, poseedor de “El libro” en su regazo.

-Como bien sabrá, es un gusto tenerlo de nuevo entre nosotros. Sólo para la audiencia de este foro tan versao, ¿nos puede hablar un poco de usted?
El anciano reacomoda su espalda sobre el mullido respaldar de la silla sin dejar de acariciar la solapa de su libro que lo a acompañado durante todo su peregrinaje. Me mira y dice: -Vera Botija. Nunca me ha gustado hablar de mí.

-Es solo para que lo conozcan, sabemos que usted nació en un pueblito del interior del Uruguay, llamado Carmelo y que toda su infancia la pasó en “La hacienda” de su tía Mercedes y de su tío, Don Esteban, un gallego venido de esos lares. Su tío, un hombre blanco de mediana edad, curtido al sol, huesudo y rudo, con ojos saltones. Dicen que durante la Guerra Civil española, este logró escapar entre los exiliados de Guernica. ¿Se acuerda ¿los niños olvidados de América? -Comento como locutor de la emisora.
-Cierto Botija, por aquella época, fue cuando falleció mi padre, que Dios lo tenga en la gloria. Había fallecido en un enfrentamiento en la Dictadura de Terra en Uruguay, un tirano que se convirtió en dictador luego de una cruenta batalla por el poder. Mi madre, juntó lo que pudo y me envió a casa de mis tíos, mal le pesara era toda mi familia que me quedaba. Con los años me enteré que loca de atar falleció en el manicomio de la ciudad.

-Vio que no resultó tan difícil, que hablase de su infancia, allá en la campiña en medio de la nada donde el tren llegaba una vez al mes y siempre con retraso.
Recuerda bien Botija. Conocí por vez primera a mi tía, cuando mi madre me mandó en el tren. Estaba parado en medio de la nada, cuando a lo lejos una polvareda se aproximaba a mí. Era un sulky, una especie de carro tirado por un caballo que apenas podía con sus huesos.
Doña Mercedes, mi tía, por aquella época una mujer de unos treinta y tanto de años, rubia de tez morena como el azabache, se bajó del sulky. -¿Rubinstein? Preguntó.
-¿Mercedes? -contesté un tanto temeroso, pues siempre había escuchado decir de mis padres que ellos eran gente extraña y peligrosa, de un mal pasado. –Sube hijo, que debemos llegar a la hacienda antes de la lluvia que se aproxima. -Exhorto no me había percatado de la tormenta que por el oriente se aproximaba, más allá de las Tres Marías, un peñasco que más adelante supe el motivo de dicho nombre. Una valija pequeña era toda mi pertenencia.

Ahora que los foristas saben un poco de su pasado, en referencia a su último libro llamado “Imágenes de un sueño partido” por lo que sabemos hubieron varias ediciones, déjeme ver… tres por lo menos. –menciona el locutor de la emisora.
A si fue, mal que me pesara hubo que modificarlo, pues por esa época me hallaba, atendiendo un alma en “La Clínica” –Menciona Rubinstein.

- ¿Cuéntenos un poco de “La Clínica” –El Botija le dice.
Vera Botija es un lugar, que se encuentra entre “el aquí y el más allá”. Rodeado de colinas verdes, y césped cortado con mucho esmero, el Palacio, es un clásico de la Arquitectura del Siglo XVIII. La construcción del mismo, es de mármol. Su fachada muestra una brillante interpretación de los modelos italianos, adaptados al trabajo en ladrillo; se articulan en tres pisos con el número de vanos creciente en altura.
Los espacios esplendorosos y la inspiración cartesiana serían los protagonistas en la búsqueda de la perfección simétrica y de una perspectiva guardada por tilos, robles, álamos, fresnos, cerezos o hayas, ante la que la vista se pierde. El eje visual que se propone quiere dejar sentir su rango de absoluto: su principio, en el castillo, y su fin, en el infinito. Las cinco alas de la Clínica están esparcidas en forma de un pentagrama. Cada Diagonal de la misma, posee un ala que cubre las distintas necesidades del Reino. En el centro de cada diagonal existe un Palacio de las condiciones descriptas anteriormente.

-Discúlpeme un momento Rubinstein. Señor Rubula, bienvenido. Dice El Botija.
Gracias señor locutor –dice este.

-Por petitorio de la audiencia del foro, ¿cómo es que termino siendo emisario del señor Rubinstein, el gurú aquí presente? –Menciona el locutor.
Bien, antes que nada, gracias por permitirme presentarme ante su audiencia, en ésta su prestigiosa emisora del ciber-foro. –Menciona Rubula.
Como usted sabrá, a causa de lo complicado que es la agenda de Rubinstein, y lo apretada que es en cuanto a sus trabajos, el señor Gurú, aquí presente, me encomendó que le publicara sus libros. Por ello, es que me he dedicado a esa tarea.

-Bueno. Muchas gracias a los dos, en nombre de la emisora. –El Botija dice.
-Esto a sido todo por hoy.

Fuera de la Audición
-Joder tío, ¿tenías que decir todo eso, Rubinstein –El libro mencionaba. Mientras respiraba las hojas del mismo se hinchaban, cual el aire entrase en los pulmones.
-¿Qué querías que dijera libraco?-Rubinstein le acotaba, mientras ambos se desvanecían en la nada.


Una audición de Radio Gurí
La emisora más oriental de los pagos rioplatenses.