El día que se derrumbó el foro

Basado en un relato de Esthercita

Aquí Radio Gurí trasmitiendo desde el charco más oriental de la zona rioplatense del ciberespacio, para todos los escribas escuchas que están atentos a la audición de cuando el apagón se hizo presente en el foro, que digo el día que se derrumbó el foro.

El locutor de la Radio más prestigiosa del por aquí cibernético, se halla sentado cómodamente en el sillón, en el local preparado para la ocasión. A su costado, doña Eshercita, saboreando las tortafritas de Doña Lucilda, mate en mano, mira inquisidoramente a El Botija.

-Tanto tiempo, vecina amiga nuestra. – El Botija le dice, mientras reacomoda sus gafas de leer.
Un gusto Botija, siempre ha sido un placer platicar con vosotros, nuestros hermanos del cibercharco del Río de la Plata.- Esthercita comenta, mientras saborea el mate amargo que la dirección de la Emisora le brinda.

-Esthercita, ¿Cuéntenos como vivió el apagón tan mentado por estos lares del ciber foro? Veras Botija, en una tarde destemplada, fría. Me conecté y comencé a revisar la página, mascullando los consabidos insultos por la lentitud del sistema. Mientras pensaba cómo iniciar un post, mirando distraídamente ese rectángulo diminuto - donde, se supone, volcaría mi sapiencia literaria -, algo cruzó delante de mis ojos. Algo. Creí que era una mosca, atraída por la tibieza de la pantalla. Pero no, el algo cruzó el rectángulo, pero por dentro. Por dentro de la imagen, quiero decir, ¿me entiende, no es verdad?
¡Botija ¡Acabe de ver pasar por la pantalla a Aureliano y Alquimista, perseguidos por dos bandoleros a caballo! Quedo estupefacta. Pero hay algo más, ¿de dónde sacó Aureliano una espada? ¡Ah! El caballero de Ephix ya llegaba enojadísimo porque le sustrajeron su brillante espada, y se trenzaron todos en una trifulca, ¡qué batalla épica! Me entusiasmo, pienso dónde tendré las vendas y el desinfectante y con qué entablillar huesos, ya estaba por llamar al 901 cuando ¡zas!. Me caí de traste en un puerto.

-En un puerto, vecina. ¿Aclárenos un poco?- El Botija, le comenta, mientras toma un sorbo del mate amargo Doña Esperanza.
Mira, la cosa fue así: “los barcos que se van, la gente que agita los pañuelos y llora. Me levanto, sacudiéndome con fastidio la ropa, y veo un ropero. Lo observo con desconfianza ¿qué hará un ropero en un puerto? No tengo mucho tiempo para elucubraciones: Sila aparece (no sé de dónde), jurando y perjurando que él jamás puso un ropero allí. La desconfianza y la furia se nos esfuman al instante: el ropero se abre y sale un monstruo horripilante ¡Ah! Angel, ¡tú y tu imaginación! Las gentes se desperdigan y quedamos los dos y el monstruo.”

-Botija – Me dice Juan por el auricular que tengo puesto en el oído izquierdo.
Un momento Esther, que Juan dejó su muñeca inflable para decirnos algo.
-No te hagas problemas, che – Dice Esther.
-Si Juan?- Digo.
Esto esta tapado de e-mails, sms y que se yo, a ver si atendés vos que sos el locutor de la Radio.
- Pasa - digo
Mira este e-mail Esther. –le digo a mi vecina ciberargentina. Nos vamos para la China, ahora nos chimentean en gringo.
“jjajaaja! So clever and genious, Esthercita! I have laughed my head off, you don't have an idea how realistic, ironic, humourous, your story is. It is made of those threads of exquisit existentialism in us all.”
-Te diste cuenta, era Alquimista.- le comento como locutor.
A si, nuessto querido amigo escritor. Comenzabamos a discutir la situación, pero no avanzamos mucho porque fue cuando llegaron Alquimista y Aureliano. No conseguí descifrar realmente el cuento, pero de alguna forma consiguieron salir indemnes de la batalla épica gracias a una bicicleta oxidada. Sí, y esto es lo importante, mientras pedaleaban rumbo a la cueva, guiados por el griterío de nuestro amable cónclave, pasaron por la plaza central de una aldea. Los enfurecidos aldeanos estaban amontonando haces de leña para encender una hoguera. Querían quemar brujas a toda costa; y ya habían logrado cazar a Margarita, María Angeles, Blanca y Ñam. Elisabet aún resistía, parapetada detrás de un antiguo ascensor, que parecía estar repleto de viejitos con mirada acuosa. Vaya a saber a qué piso de qué edificio querían llegar cuando la catástrofe. Posiblemente Elisabet aún estaba libre, porque contaba con la ayuda de una niñita que manejaba muy bien una sierra eléctrica. La niñita, dijeron, más que asustada parecía extraordinariamente feliz.

-¿Comenzábamos..? –Decís Esther
Si, che. Fue cuando Panchito, que parecía ser el único capaz de conservar la calma, nos reunió a todos en cónclave (salvo a los alumnos, a la sandía Sandy, que llegó rodando, y a unos monos que aparecieron cargados con una bolsa de arena).

-Ahh, me olvidaba Esther. Tengo este SMS de Angel of Musik. Mira, dice lo siguiente: “Me ha gustado mucho, eso de ver a tanta gente del foro metidos en un audición es una ocurrencia genial. Me he divertido mucho leyéndolo, reconociendo a estos amigos foreros y a sus charlas que perdieron las líneas de separación... además, se nota que lo comentastes con cariño, casi como un homenaje.
Me siento orgullosa de que me hayas incluído, pero hay que tener mala fe para mandarme el monstruo al cementerio, con lo ordenadito que lo tengo... Ha sido un placer escucharte, es... entrañable.”

Esthercita se rie, recordando. –Fijate Botija fue cuando Sila apareció (no sé de dónde), jurando y perjurando que él jamás puso un ropero allí. La desconfianza y la furia se nos esfumaron al instante: el ropero se abrió y salió un monstruo horripilante ¡Ah! Angel, ¡tú y tu imaginación! Las gentes se desperdigan y quedamos los dos y el monstruo. Creo que no hubiéramos contado el cuento si no se le hubiera caído encima una tonelada de chocolate. ¡Pobre monstruito! Quedó dulcemente enterrado. “Espero que Angel se lo encuentre en el cementerio de ella”, me dije, con espíritu vengativo.

Con musica de Los Olimareños der fondo, nos miramos y nos reímos a carcajadas.
-Hay Esther, ¿cómo terminó todo?- le digo, mientras muerdo la tortafrita de de doña Lucilda. Silbé, y la nave personal se posó suavemente a mi lado. Fue necesario airearla porque tenía un olor a girasol húmedo... A Nelo le pareció encantador. Lo apartamos rápidamente de la nave, pero igual quedó algo trastornado. No mucho. En fin, nos tapamos la nariz con unos preciosos vestidos de seda que encontramos (alguien dijo que pertenecían a una tal Ishtar, pero yo no la conozco, no recuerdo haberle leído un cuento), y trabajamos duro para dispersar el aroma.

Adentro de la nave quedamos algo apretaditos, se imaginarán, y eso que Phiren se negó de plano a que subiéramos el pizarrón, varios kilos de poemas (¿qué harían en un foro de prosa?) y la camilla de la sala de partos. No sé porqué, por llevarnos la contra al resto, nomás. Panchito, ayudado por CC, intentó ingresar de contrabando el librero de nogal (con Deborah adentro), pero las chicas lo descubrimos a tiempo.

Le encomendamos a Forke la tarea de pilotear la nave; o este muchacho fue astronauta en una vida futura, o aprende muy rápido a pilotear naves espaciales, porque en un abrir y cerrar de ojos desaparecimos de la cueva y llegamos al recuadrito que dice: “administrador”.

-Che Esther, de la Dirección están haciendo señas por todos los lados, pues hace media hora que se terminó el tiempo de la Audición, Te comento unos mails recibidos que no pudieron ser leídos.
Ñam8 dice “Uy¡ ay¡, pero... pero... juajua... pero si estamos todos aquí, pero que emoción, pero gracias, Esther, gracias por la foto de familia, me ha encantado, salimos muy favorecidos.”
Juan Pang comenta “¡Esthercita eres la ostia! ¡Mira que escribir sobre el indice de cuentos y autores del foro!
Me he divertido mucho, aunque creo que yo no era el del chcolate: yo no escribí sobre eso.
No sé qué te ha dicho Alquimista, pero deben ser felicitaciones a mansalva.
Yo te voy decir algo que me han escrito a mí y que no sé lo que significa. Si es malo, perdóname, no lo he dicho yo, discute con Alquimista:¡you are a big friki!”

Hola, Juan- dice Esther
El índice de cuentos y autores ¡mira que tienes cada ocurrencia!
(un índice, eso es lo que nos faltaría aquí, que encontrar algo más allá de la segunda página es toda una aventura arquelógica)
El inglés no se me da bien, para nada bien, así que me quedo en ayunas con la expresión que copias aquí. Verás, le pedí a Alquimista una mano al respecto...

¿Foto de familia, Ñam? Esa sí es una buena idea...
Y me alegra que te haya encantado. Y si salisteis favorecidos ¿no será porque el fotógrafo logró captar la realidad.

-Bueno, bueno… respiro hondo. –Da para hablar, no te parece Esther.
Ya lo creo Botija, ¿Cómo anda la Tía Marieta” – Dice Esther
Con sus ñañas, añorando a la Prima Vera – acoto.


Esto ha sido una audición de Radio Gurí.
La emisora más oriental del charco rioplatense.